NO AL 2x1 - Basta de domiciliarias a los genocidas! * SI NO HAY JUSTICIA... HAY ESCRACHE * A dónde vayan los iremos a buscar!

sábado, 11 de marzo de 2017

COMIENZA EL SEGUNDO JUICIO POR LA DESAPARICIÓN DE ANDRÉS NUÑEZ

13 de marzo - 9 hs - 8 e/56 y 57
Tribunales de La Plata


El próximo 13 de marzo comenzará en La Plata el segundo debate oral por la desaparición de Andrés Nuñez, secuestrado, torturado, asesinado y desaparecido por un grupo operativo de la Brigada de Investigaciones de La Plata el 28 de septiembre de 1990. La familia de Andrés convoca a los medios y a las organizaciones populares a acompañar las audiencias.

EL JUICIO
Tras más de dos décadas prófugo y 4 años y medio de haber sido detenido, será llevado a juicio el ex comisario Luis Raúl Ponce, quien dio las órdenes para que, con la excusa del robo de una bicicleta, se detuviera a Andrés y se lo trasladara a la Brigada de 61 entre 12 y 13 para interrogarlo con métodos de tortura hasta matarlo, tras lo cual coordinó el ocultamiento del cuerpo en busca de la impunidad del crimen.
Andrés Alberto Nuñez, fue secuestrado, asesinado y ocultado su cuerpo el 28 de septiembre de 1990 por el accionar del personal de la Brigada de Investigaciones de La Plata de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. La causa que investiga los hechos es la 84.650 del departamento judicial La Plata. Por más de 5 años la familia no pudo hallar sus restos, hasta que uno de los policías implicados, José Daniel Ramos, colaboró para beneficiarse en la causa e indicó el lugar de inhumación clandestina en un campo de la localidad bonaerense de General Belgrano. Hasta el momento, y tras 26 años de luchar por justicia, sólo se ha conseguido parte del reclamo: se ha condenado a perpetua a 2 de los policías responsables (Víctor Dos Santos y Alfredo González), hay otro a la espera de juicio tras estar prófugo por 20 años y ser capturado en 2012 (Luis Raúl Ponce), un cuarto que permanece prófugo desde diciembre de 1993 (Pablo Martín Gerez), cuatro agentes más siendo investigados por encubrimiento (los efectivos Carlos Veiga, Ernesto Zabala, César Carrizo y Pedro Costilla) y un ex juez penal de La Plata co-imputado por encubrir el caso, Amílcar Benigno Vara, murió impune en marzo de 2014 (en la IPP 43576/10 de La Plata).
Dado que la causa lleva 26 años abierta, y es uno de los procesos con mayor tiempo de trámite en la justicia penal bonaerense, se instruye bajo el viejo código procesal penal por lo que se debió conformar un tribunal ad hoc para el debate oral. Estará integrado por los jueces Eduardo Raúl Delbés (presidente vitalicio de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal), María Silvia Oyhamburu (vicepresidente de la Sala 1 de la misma Cámara) y Claudio Bernard (vicepresidente del TOC 2).
El juicio a Dos Santos y González, realizado en 2010 y con sentencia ya confirmada a perpetua por torturas seguidas de muerte, lo realizó un tribunal integrado por jueces de las distintas salas de la Cámara, en aquella oportunidad los doctores María Elena Riusech, Laura Lasaga y Raúl Dalto.
El reo Ponce será defendido por los doctores Oscar Salas y Christian Romano del estudio “Salas y Asociados”, quienes también patrocinan al ex integrante de la CNU Juan José “Pipi” Pomares en una causa por delitos de Lesa Humanidad a la espera de juicio en el Tribunal Federal 1 de La Plata.
La familia de Andrés, su esposa Mirna Gómez como particular damnificada, será patrocinada por los doctores Manuel Bouchoux y Ernesto Ferreira, defensores oficiales en la UFD Nº 1.


EL COMISARIO
El comisario Luis Raúl Ponce fue quien dio las órdenes desde la sede de la Brigada de La Plata para que un grupo operativo allanara la casa de la familia de Nuñez en calles 78 y 119 de Villa Elvira en la primavera de 1990. Pero el comisario también guarda un oscuro pasado en la fuerza represiva que nos remonta a la última dictadura. Nacido en octubre de 1954 en Saladillo, Ponce realizó su formación en la Escuela Vucetich a mediados de los años '70, egresando como Oficial Subayudante. La temporalidad le da perfecta para haber integrado las patotas del Terrorismo de Estado.
De hecho, tanto al prestar declaración en la justicia federal en causa N° 7/SE en noviembre de 2005, como en el juicio oral contra Miguel Etchecolatz de 2006, el testigo Jorge Julio López identificó a Ponce como uno de los que participó de su secuestro en octubre de 1976 y que lo trasladó en más de una oportunidad durante su periplo por distintos lugares de detención clandestina. López manifestó textualmente que “...la persona que a él lo llevó en el auto secuestrado era Jorge Ponce del Servicio Penitenciario...”. Además, en el marco de la causa 1170/SU el policía Gabriel Ernesto Gonzáles prestó declaración testimonial y refirió que se desempeñó en la Dirección General de Investigaciones, al mando de Miguel Etchecolatz, y que éste le había ordenado tareas de coordinación con las diferentes unidades regionales que funcionaban en la provincia de Buenos Aires, razón por la cual debía viajar constantemente, a bordo de un auto conducido por un chofer de apellido Ponce, que le había asignado el propio Etchecolatz”. Años después, al momento de su descargo sobre esto y citado a indagatoria por la justicia federal Ponce negó ser el chofer en cuestión y afirmó que siempre trabajó haciendo sumarios y que en dictadura revistó siempre en la Comisaria de Villa Ponzatti, causalmente dependiente de la Comisaría 8va por donde pasó Lopez junto a otros detenidos antes de ser legalizado al PEN y ubicada a 6 cuadras de donde 24 años después Ponce mandó a secuestrar a Andrés.
Una vez estallada la denuncia por el caso Nuñez, y sabiéndose impune con la cobertura del juez Vara y el comisario Mario “Chorizo” Rodriguez, Ponce continuó viviendo en La Plata. De hecho, y aunque le pesaba la orden de detención, trabajó un tiempo en una agencia de taxis en Tolosa, dato aportado a la causa por la familia de Andrés y nunca investigado. Tiempo después el criminal había reorganizado su vida en el sur del país bajo otra identidad: había adoptado su segundo nombre, Raúl, y el apellido de su madre Laurentina Peralta. Pese a ello fue detenido en agosto de 2012, puede decirse que por error, en un operativo de la Policía de Seguridad Aeroportuaria en Junín de los Andes. La pesquisa trataba de ubicar al prófugo en una causa de Lesa Humanidad de Santa Fe Cesar Heriberto Peralta. Tras un operativo cerrojo en una ruta en el que el sospechoso se dio a la fuga, fue perseguido y aprehendido. Luego se comprobó su verdadera identidad y se lo trasladó a La Plata para responder en la causa Nuñez. Tras esto, en diciembre de 2013 el juez federal Arnaldo Corazza lo procesó en causa federal Nº 271 por el secuestro de Jorge Julio López en octubre de 1976 y como integrante de la patota de la Comisaría 5ta de La Plata en dictadura. Aún con confirmación del procesamiento por la Cámara Federal platense, la acusación se cayó por responsabilidad de los fiscales federales Marcelo Molina y Hernán Schapiro, que no sostuvieron los cargos con el cínico argumento de que los datos eran confusos y que el testigo López no podía reafirmar sus dichos, ya que se encontraba nuevamente desaparecido. Cabe agregar que los instructores de la causa por la segunda desaparición de López en septiembre de 2006 eran los mismos fiscales que afirmaban lo dicho.
Durante toda la instrucción de la causa Nuñez los abogados de Ponce insistieron con recursos buscando la prescripción del expediente. Llegaron incluso hasta la Corte Suprema de Nación, que en diciembre de 2014 rechazó los planteos de la defensa. Esos recursos frustraron una primera fecha del juicio a Ponce, que había sido fijada por la Cámara Penal platense para fines de 2013. Finalmente este represor de la bonaerense de Ramón Camps, que siguió practicando la tortura y la desaparición de personas en democracia, será llevado al banquillo de acusados desde el 13 de marzo próximo.

EL PRÓFUGO
Pablo Martín Gerez es uno de los principales responsables del brutal crimen de Andrés. Siendo un oficial joven, comandaba el grupo operativo de 4 policías que se movilizaban en Fiat 147 blanco y que allanaron la casa de Villa Elvira. Se mostraba agresivo frente a la familia de Andrés porque no estaba cuando llegaron, y organizó la espera de la víctima en la misma casa durante horas con González, Dos Santos y Ramos, los dos primeros ya condenados a perpetua en 2010. Una vez que tuvieron al detenido en la Brigada, Gerez respondía a las órdenes del comisario Ponce, pero encabezó el interrogatorio con “submarino seco” y golpes y también proporcionó los contactos clave para el ocultamiento del cuerpo de Andrés en la estancia “El Roble” de General Belgrano, donde su primo era cuidador de la finca y donde solía visitar el lugar con otros uniformados para practicar tiro. Procesado desde diciembre de 1993, este asesino se profugó de la justicia y así continúa hasta el momento.
En mayo de 2013 la Suprema Corte de Justicia bonaerense resolvió que no está prescripta la acción sobre otros 4 policías responsables del asesinato y ocultamiento del cuerpo de Andrés: Carlos Veiga, Ernesto Zabala, César Carrizo y Pedro Costilla. A su vez, en fallo de marzo de 2014, y apoyándose en la doctrina surgida de los casos “Bulacio” y “Bueno Alves” en la Corte Interamericana, la Suprema Corte desechó los planteos de prescripción de la defensa de los imputados Ponce y Gerez y dictaminó que el caso de Andrés constituye una “grave vulneración a los DD.HH.” y que se impone “extremar la diligencia judicial” para procesar y juzgar a los responsables. Es todo un dato que el caso de Andrés ocurrió a siete años de concluida la dictadura militar, y se convirtió en uno de los más de 210 casos de desaparición forzada de persona a manos de la fuerzas de seguridad en estas tres décadas de gobiernos constitucionales.
El prófugo Gerez está procesado en este tramo de la causa, junto a Ponce, porque es igualmente responsable del crimen y deberían ser juzgados en conjunto. Sin embargo resulta inaceptable que habiendo un fallo del máximo tribunal provincial que avala la continuidad de las investigaciones no se establezca un mecanismo efectivo para la búsqueda del asesino prófugo. Este criminal se ha burlado de la lucha de la familia, y hasta ha presentado en 2009 escritos a través de su abogada defensora, María Natalia Nosenzo, solicitando la prescripción de la causa y firmando de puño y letra por él mismo, siempre en calidad de prófugo. Ello indica, además de una situación irregular, que esta persona estaba en el país por lo menos hasta 2009.
La familia de Andrés ha recopilado y presentado en la instrucción de la causa información sobre el entorno de Gerez, entre ella el testimonio de un familiar que asegura que el ex policía visita y se comunica asiduamente con su madre, Nelly Ester Duhalde, en la localidad de General Belgrano de donde es oriundo el prófugo. Por lo demás el domicilio y teléfono de su madre son información pública.
Por eso la familia exige a la justicia provincial y al Poder Ejecutivo nacional una estrategia de investigación criminal acorde al caso, como puede ser la inclusión de Gerez en el programa nacional “Buscar” del Ministerio de Justicia de Nación, que incluye a prófugos de causas de Lesa Humanidad, pero también a criminales en rebeldía en causas penales graves.
La familia está convencida de que ubicar a una persona prófuga por tanto tiempo no se trata de una tarea imposible, como lo muestra el caso de la “masacre de Wilde”, donde en 2014 la justicia de Lomas de Zamora y la Policía de Seguridad Aeroportuaria, lograron dar con el paradero del cabo Marcos Rodríguez, imputado en el caso, prófugo por 20 años y que, al igual que en la causa de Andrés, no prescribió pese al paso del tiempo.

Seguimos exigiendo:

JUICIO Y CASTIGO A TODOS LOS RESPONSABLES DE LA DESAPARICIÓN FORZADA DE ANDRÉS NUÑEZ.
CÁRCEL AL ASESINO LUIS RAÚL PONCE.
BUSQUEN AL PRÓFUGO PABLO MARTIN GEREZ YA!!!
BASTA DE MUERTES POR TORTURAS EN CÁRCELES Y COMISARÍAS

FAMILIARES Y AMIGOS DE ANDRÉS NUÑEZ
COLECTIVO CONTRA EL GATILLO FÁCIL

Contacto de prensa:  Julio (Colectivo Contra el Gatillo Fácil) 221 5892221

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jueves, 9 de marzo de 2017

24 DE MARZO #YO MARCHO CON EL EMVJ


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COMIENZA EL JUICIO POR OMAR CIGARAN

20 DE MARZO INICIO DEL JUICIO CONTRA EL POLICÍA ASESINO WALTER DIEGO FLORES POR EL ASESINATO DE OMAR CIGARÁN


LAS AUDIENCIAS SERAN LOS DIAS 20, 21 Y 22 DE MARZO, Y LUEGO LA SENTENCIA. SON ORALES Y PUBLICAS. PARA ACREDITARSE DIRIGIRSE AL TRIBUNAL ORAL CRIMINAL N 4 DE LA PLATA, O COMUNICARSE POR FACEBOOK A COLECTIVO CONTRA EL GATILLO FACIL.

INFORMACIÓN DE PRENSA EN:
www.justiciaporomar.wordpress.com

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sábado, 18 de febrero de 2017

Domiciliaria al genocida Norberto Cozzani

ASESINO PROBADO Y CON BASTÓN... A CASA
Por HIJOS La Plata.

En fallo dividido, el TOF 1 de La Plata otorgó hace días la domiciliaria al represor Cozzani en casa de su hermana en Villa Luro por considerarlo inválido. El genocida había sido condenado a perpetua en 2012 por los hechos de la casa Mariani-Teruggi de La Plata -incluida la apropiación de la nieta de Chicha Mariani- y 17 casos de secuestros y torturas en el CCD Puesto Vasco de Quilmes.


El pasado 6 de febrero y con la firma de los jueces subrogantes Alejandro Esmoris, Germán Castelli y Pablo Vega, el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata decidió conceder la domiciliaria a Norberto Cozzani como parte de la resolución de un incidente planteado en la ejecución de sentencia de la causa “ALMEIDA, Domingo y otros” de juicio oral ya realizado por el tribunal hace 5 años. En el caso la fiadora del beneficio será su hermana Viviana, que le estaría tramitando la cobertura médica de PAMI, y lo alojaría en su domicilio de Avenida Escalada N° 465 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, convenientemente ubicado a 20 cuadras del Hospital Álvarez de Floresta.
Un pedido del esmerado defensor oficial de Cozzani, Gastón Barreiro, citó profusamente antecedentes jurisprudenciales para solicitar el arresto domiciliario basado en un informe médico producido por el Hospital Penitenciario de Ezeiza que daría cuenta de las diversas patologías que padece. Ello sería “micro-angiopatía cerebral diabética con trastornos en miembros inferiores progresivos, inestabilidad y vértigo, hipertensión arterial, diabetes tipo II, obesidad mórbida, sedentarismo, tabaquismo, ACV isquémico, cirugía abdominal por eventración, enfisema pulmonar y enfermedad discal de columna lumbar”, y el defensor concluía en que “el estado de salud de Cozzani, que es crónico de forma irreversible no puede ser tratado adecuadamente en el lugar donde se encuentra alojado que además carece de la infraestructura necesaria para un paciente de las características del nombrado colocándolo en situación de vulnerabilidad, que se verá agravada si permanece en ese encierro en el que se encuentra poniendo en riesgo su estado clínico”. A tamaño drama abundó el letrado defensor en que como en el penal no se lo podía atender, tuvo que ser trasladado varias veces, lo que le habría provocado caídas al suelo reiteradas, y lo derivaría en una mejor atención desde su casa, donde cuenta “con la contención de su familia y con los cuidados propios de la nueva modalidad de detención, pudiendo ser rápidamente trasladado o asistido por un servicio ambulatorio en caso de una emergencia”. Nuevamente, como en los casos más recientes de Miguel Etchecolatz, Jorge Bergés o José Madrid, la propia ineficiencia y precariedad de la responsabilidad de custodia del Estado juega a favor de los asesinos.
Frente al planteo del defensor, los volubles fiscales Marcelo Molina y Hernán Schapiro pidieron un informe médico completo para decidir su posición. Y nuevamente, como en el caso Etchecolatz del año pasado, el informe del Cuerpo Médico Forense de la Corte de Nación, firmado por el perito Carlos Carini afirmó que Cozzani “no presenta alteraciones en sus facultades mentales”, que evidencia el uso de bastón “para realizar una marcha claudicante” y que “se encuentra en condiciones de cumplir la detención en su presente lugar de alojamiento”, esto es el Hospital Penitenciario de Ezeiza con controles clínicos, cardiológicos y dieta. Curiosamente un agregado del perito Claudio Capuano afirmó que “su polineuropatía mixta de miembros inferiores le dificulta la autovalidéz, circunstancia que complicaría su permanencia en un establecimiento carcelario”, como si un pabellón de ancianos no contemplara la asistencia motriz permanente.
Ante el confuso informe, que por un lado habilitaba la cárcel común hospitalaria y por otro sugería la domiciliaria, los fiscales exigieron un nuevo informe que aclarara si la situación de Cozzani se encuadraba en alguno de los supuestos establecidos por el art. 32 de la ley 24.660, que habilita la domiciliaria en casos médicos extremos. Entonces el perito Capuano concluyó que podía seguir en penal con el tratamiento médico adecuado “incluyendo asistencia para las actividades de la vida diaria”. Pero a toda esta disputa, la defensa de Cozzani sumó un informe médico privado del Dr. Héctor Etchepare acusando “un leve deterioro cognitivo marcado y progresivo” y una entrevista de sus letrados con el reo donde les manifiesta que al no poder caminar solo debe “aprender a vivir de nuevo”, que esto le produce fobia y pánico, que se “le montan los dedos de la mano y pierde fuerza en los brazos” y que en el pabellón “hay solo una enfermera para atender a 24 internos, pero que suele estar más ocupada con Patti, que necesita asistencia”.
Todo esta jugada ablandó tanto a cristianos como a moros, pues dió y quitó el decoro y quebrantó cualquier fuero. Los versátiles fiscales Molina y Schapiro accedieron a concederle el beneficio y el tribunal siguió el efecto. En la resolución del 6 de febrero, el juez Castelli se remitió a lo que había resuelto cuando habilitó la domiciliaria a Etchecolkatz en fallo de julio de 2016, y dijo que “pese a las afirmaciones de los médicos tratantes en cuanto a que Cozzani puede ser debidamente tratado en la unidad en la cual se encuentra alojado, el dato objetivo de que en numerosas oportunidades debe ser asistido por sus compañeros de detención para la realización de actividades cotidianas como pueden ser alimentarse, vestirse o ir al baño, desvirtúa en gran medida la afirmación de los galenos” lo que haría sin más al reo un verdadero inválido. Se nota que el Dr. Castelli no conoce la situación de la mayoría de los internos de penales federales respecto al acceso a salud, alimentación, recreación y trabajo, o los considera autoválidos pese a los golpes, la comida podrida, los colchones mojados por la humedad, el aislamiento injustificado y el abandono médico, sino firmaría domiciliarias en masa para los infractores al menudeo a la ley 23.737 que habitualmente su Tribunal manda a ejecutar condena. En su voto el Dr. Vega llamó la atención a una contradicción de los fiscales, que pese a que los peritos del HPC, CMF y los propios dijeron que el reo podía continuar en el penal -en situación de Hospital nunca en celda común- pese a ello accedieron a otorgarle el beneficio, con lo cual el juez votó negando la domiciliaria. Pero el Dr. Esmoris desempató la cuestión sólo con asentir al voto de Castelli en dos esmerados renglones.
En esta maraña novelada de argumentos médico-leguleyos se pierde lo esencial del caso, que es quién es el reo en cuestión y qué condena ha recibido. En diciembre de 2012 Cozzani había sido condenado a prisión perpetua de cumplimiento efectivo como autor de los homicidios de Diana Teruggi, Roberto Porfidio, Eduardo Mendiburu Elicabe y Juan Carlos Peiris, por la sustracción, retención y ocultamiento con alteración del estado civil en perjuicio de Clara Anahí Mariani Teruggi, todo ello ocurrido en el ataque a la casa Mariani-Truggi en noviembre de 1976, y por 17 casos de secuestro y torturas ocurridos en el CCD Puesto Vasco, ubicado en la localidad de Don Bosco en Quilmes. Aquella condena fue parte del juicio denominado “Circuito Camps”, que incluyó hechos de sólo 5 de los casi 30 CCD de la zona represiva del conurbano sur de la provincia de Buenos Aires.
El represor Cozzani, hoy de 65 años, había ingresado de muy joven a la policía bonaerense en plena dictadura y tras haber hecho un breve paso por el Ministerio de Acción Social bonaerense durante el gobierno del mafioso jerarca de la UOM Victorio Calabró, donde realizó tareas investigativas al amparo del jefe del 1er Cuerpo del Ejército, Alberto Cáceres. Ya en la fuerza comenzó a actuar como custodio de Etchecolatz en la Dirección General de Investigaciones, mientras el chofer se especializaba en delitos económicos y se comenzaba a ejecutar el plan represivo. Figura central en la persecución del “grupo Graiver” y en la investigación de los negociados del empresario periodístico Jacobo Timmerman, Cozzani participó personalmente en marzo del ’77 en los operativos de secuestro de los empleados del grupo y sus familiares, así como en las torturas e interrogatorios que éstos sufrieron en el Centro Clandestino de Detención llamado Puesto Vasco, que funcionó entre 1976 y 1978 en la Subcomisaría de la localidad de Don Bosco, por donde pasaron más de 70 detenidos ilegales.
Detenido desde abril de 1986 como parte del Juicio a las juntas, en la Causa 44 que juzgó a los jefes de la represión de la bonaerense de Ramón Camps, Cozzani fue imputado de 80 hechos entre secuestros y torturas, y se lo condenó a la irrisoria cifra de 4 años de prisión sólo por los casos de Isidoro y Juan Graiver, Lidia Papaleo y Silvia Fanjul. Cumplió una mínima parte de esa condena en el penal de Magdalena, al ser beneficiado con la nefasta ley de Obediencia Debida.
Gozando de la impunidad pactada, Cozzani se refugió en la actividad comercial como gerente del conocido frigorífico platense “Gorina S.A.”, fundó una empresa de venta de carne enlatada llamada “Meat Center” y finalmente, gracias a sus contactos militares, fue designado en tiempos menemistas como director de la Cámara de Comercio del Mercosur con sede en la ciudad brasilera de San Pablo.
Tras la reapertura de los procesos contra los genocidas fue nuevamente detenido en septiembre de 2004. Alojado en el penal de Marcos Paz, Cozzani descubrió sus dotes literarias y comenzó a redactar un libro, finalmente publicado en 2006 bajo el desafiante título “Yo asumo – Conciliemos. Desde la prisión del Dr. Kirchner”. Allí, entre eclécticas citas de San Martín, Mahatma Gandhi y León Bloy, el represor repasa su pasado como ladero de Etchecolatz, se despacha sobre su condición de “preso político” y destila efluvios tanto sobre la gestión kirchnerista como sobre algunos de los represores de la dictadura que, afirma, lo han traicionado. Mientras tanto traficaba la teoría de la reconciliación y justificaba los crímenes del Terrorismo de Estado en frases como: “los denominados ‘centros clandestinos’ tenían nombre, mástil, bandera y escudo, y todos los vecinos tenían conocimiento de que eran dependencias oficiales”; o bien “que hubo errores y excesos, ¡Claro que es cierto! Pero cada argentino debiera preguntarse no sólo quienes son los culpables, sino también, quién está exento de culpas?”.
En exacta coincidencia con lo manifestado por los ministros, centuriones, Avrujs y Lopérfido de la gestión Macri, Cozzani expresó en sus últimas palabras frente al TOF 1 de La Plata antes de ser condenado en 2012: “Señores Jueces, escuché hablar muchísimo de genocidio en las últimas audiencias, y al margen de las distintas interpretaciones de la filosofía jurídica aplicada, me parece una calificación terrible, no por la suma de más o menos años de cárcel, sino por su equiparación con el más cruel, repugnante y horroroso sistema que el ser humano pudo haber practicado en el mundo moderno. (…) He leído bastante sobre el corredor polaco y el gheto de Varsovia. Estoy plenamente convencido que comparar lo aquí actuado con aquello, es una ofensa para con toda la comunidad judía de argentina, como también una falta de respeto para con la comunidad armenia de nuestro país (...) Todos sabemos que el número 30.000 no es correcto, recordemos que incluso el mismo Dr. Duhalde, ex Secretario de Derechos Humanos de la Nación, dijo que era fundamentalmente una cifra simbólica”.
El negacionismo imperante en los mandamases del Estado en la Argentina de 2017 tiene claros mentores en quienes protagonizaron la represión de Estado que hace más de 40 años luchamos por esclarecer. Es nuestra tarea seguir afirmando ante quien pese que son 30 mil y que fue Genocidio.

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martes, 14 de febrero de 2017

18 DE FEBRERO - JORNADA ANTIRREPRESIVA DEL COLECTIVO CONTRA EL GATILLO FACIL

En un nuevo aniversario del asesinato de Omar Cigaran a manos del policia Diego Walter Flores, organizamos una Jornada Antirrepresiva para seguir la lucha por Justicia por Omar y todxs lxs pibes. Estamos cerca del inicio del juicio al policia que asesino de Omar en 2013 (comienza el 8 de marzo), asi como al policia que comando el grupo que torturo y desaparecio a Andres Nuñez en 1990 (comienza el 13 de marzo).
Durante todo el día vamos a tener intervenciones artisticas, talleres abiertos, bandas, una radio abierta para familiares y amigxs de asesinadxs por la policía y detenidxs en cárceles. El 8 de marzo va a comenzar el juicio contra Flores por el asesinato de Omar, en la jornada podes acercarte y conocer la militancia que vamos a estar haciendo de cara al juicio.
¡Te esperamos!



¿Quién era Omar?
Era un pibe de 17 años, que vivía junto a su familia en el Barrio Hipodromo de La Plata. El 15 de febrero de 2013, luego de varios meses de persecución policial, fue asesinado a manos del efectivo Diego Walter Flores. Este policía ejecutó a Omar por la espalda en un “supuesto intento de asalto” en calle 122 y 43, a pocas cuadras de su casa. 
El juicio contra el policía comienza el próximo 8 de marzo y la causa se encuentra caratulada como “Homicidio” en el tribunal Oral y Criminal N° 4 del Departamento Judicial de La Plata a cargo de los jueces juan Carlos Bruni, Germán Alegre y Emir A Caputo Tartara. Esta causa llega a juicio sin Fiscal, ya que en su momento Ana Medina, quien fuera la Fiscal consideró un caso de “legítima defensa” del policía acusado y su pedido de sobreseimiento fue avalado por el Fiscal general de La plata Hector Vogliolo. 
La causa está llena de irregularidades: las imágenes de las cámaras de seguridad se entregaron luego de un año; a Omar le plantaron un arma entre sus piernas en la morgue judicial, cuando había estado largas horas tirado en la calle.

GOBIERNO RESPONSABLE
La gestión de Daniel Scioli en la Provincia de Buenos Aires nos deja un territorio militarizado y vaciado de políticas sociales en salud, educación, trabajo y cultura. La duplicación de los efectivos de la bonaerense, las nuevas policías comunales, las cárceles saturadas de pobres tiene su efecto concreto: más de 500 víctimas de gatillo fácil, desaparición forzada, torturas y abandono en sedes policiales y penitenciarias entre 2007 y 2015. La gobernación de Vidal solo ha profundizado este panorama, con mayor ajuste y represión. Recientemente y en forma oportunista han retomado el tema de la “Baja de edad de imputabilidad”, en pleno clima electoral, como en las anteriores “discusiones”. Esto solo sirve como chivo expiatorio que quiere descargar el descontento social con mayor marginalización y criminalización de la juventud pobre.

Si es institucional, no es violencia, es represión de Estado.
¡Ni una piba, ni un pibe menos!

Colectivo Contra el Gatillo Fácil
Familiares y amigos de Omar Cigarán, Mauricio Andrada y Andrés Nuñez/ COB La Brecha/ Correpi / Frente Popular Darío Santillán-Corriente Nacional/ HIJOS La Plata/ Liga Socialista Revolucionaria / La Retaguardia/ Corriente Surcos/ Juventud Guevarista / Unión por los DDHH.

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martes, 7 de febrero de 2017

Otorgan domiciliaria al represor José Félix Madrid

Veranito en casa de la nena

Desde HIJOS La Plata visitamos el barrio del represor de la Policía bonaerense José Félix Madrid, procesado hace 6 años en la causa por el CCD “Protobanco”, para contarle a los vecinos de San Carlos (La Plata) quien es este genocida, que al igual que otros 500 represores gozan de beneficios extraordinarios pese a haber cometido delitos gravísimos.


Un barrio tranquilo, de casas bajas, arboledas antiguas y algunos baldíos al borde de la circunvalación de calle 31 en la zona oeste de La Plata, San Carlos parece el sitio perfecto para pasar el final de una vida en tranquilidad. Así lo planificó y lo consiguió este represor de la bonaerense de Etchecolatz.
José Félix Madrid prestó funciones en la Dirección de Investigaciones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires con el cargo de Oficial Subinspector desde el 24 de mayo de 1975, hasta el 7 de marzo de 1976. En La Plata actuaba desde la División Robos y Hurtos, y luego fue trasladado a la Brigada de Lanús. Por ello está acusado de integrar una patota que secuestró y aplicó tormentos a Julio César Mogordoy Carrese, Washington Mogorodoy, Charo Noemy Moreno, Blanca Frida Becher, Norberto Rey y Griselda Valentina Zárate, detenidos en noviembre de 1975 en la ciudad de Buenos Aires, y trasladados primero a la Comisaría 21a, luego al Departamento Central de Policía, y finalmente a la División Cuatrerismo de La Matanza – Centro Clandestino conocido como “Brigada Güemes” o “Protobanco”. Tras sufrir tormentos resultó muerta Charo Moreno, embarazada de cuatro meses y el resto de los detenidos fueron puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.
El CCD “Protobanco” operó como centro clandestino de detención desde 1974 hasta febrero de 1977. Se lo denominó así por ser donde luego funcionó “El Banco”, otro sitio de tortura y secuestro activo entre diciembre del 77 y agosto del 78, Ahora funciona allí la Departamental La Matanza de la Policía Bonaerense.
En diciembre de 2011, Madrid y otros 14 represores fueron procesados por el juez Daniel Rafecas por delitos cometidos en “Protobanco”. La causa fue elevada a juicio a cargo del TOF 6 de CABA, y Madrid quedó detenido por entonces en el penal de Ezeiza. Entonces comenzó a buscar la domiciliaria.
El 25 de abril de 2016 la defensa de Madrid reiteró un pedido de arresto domiciliario a su favor arguyendo que sus patologías se habían agravado desde su detención, que llevaba cinco años detenido sin fecha de juicio, y que su defendido estaba dispuesto a aplicarse un dispositivo electrónico de control para garantizar su sujeción a la causa. Ante esto el fiscal de la causa se opuso a la concesión del beneficio y dijo que si bien es un paciente que requiere de un control y un tratamiento permanente y actualizado, su legajo de salud no permitía afirmar que sus patologías podían ser tratadas en cualquier centro de emergencia penitenciario e incluso extramuros si así lo necesitaba, pero que debía permanecer en la Unidad 31 de Ezeiza. Entonces Madrid comenzó una campaña de ablandamiento del tribunal con sendas cartas pidiendo clemencia por un viejito “hipertenso, diabético, insulino-dependiente de grado avanzado, con pérdida de sensibilidad en las piernas e incapacitado motrizmente” y, como les enseñó a todos los genocidas presos su superior Etchecolatz, en julio de 2016 inició huelga de hambre con el libreto dramático de que elegía morir acompañado de sus camaradas y no solo en el Hospital Penitenciario.
En agosto de 2016 fue rechazado el pedido de arresto domiciliario que, tras ser apelado, fue concedido por el Tribunal 6 de CABA el 18 de diciembre pasado. La garante del beneficio es su hija, María Carla, que ofreció la casa de San Carlos para alojarlo. Fue central en el decisorio la opinión de la sala 4 de la Cámara Federal de Casación, que con voto de los jueces Juan Carlos Gemignani, Gustavo Hornos y Mariano Borinsky -los mismos que en marzo de 2015 desvincularon a Carlos Pedro Blaquier y Alberto Lemos de los crímenes de la “Noche del Apagón” en Jujuy del invierno de 1976- resolvió que ante la insistencia de la defensa del represor la causa debía volver al tribunal de origen y exigió a los jueces “un análisis racional de las constancias obrantes en autos y de los derechos y garantías en juego, es decir que, para imponer y mantener tal medida coercitiva grave deben manifestarse razones fundadas acerca de la necesariedad de tal decisión y la ausencia de riesgos para la salud del imputado”. Una elegante manera de dar vuelta la necesidad de fundar las decisiones y de abandonar la obligación del Estado de custodiar a criminales de lesa humanidad.
Entonces, los jueces del TOF 6 María del Carmen Roqueta, José Martinez Sobrino y Julio Panello volvieron sobre sus pasos e interpretaron el carácter “crónico y evolutivo” de las enfermedades del reo y “posibles episodios de descompensación impredecibles en el tiempo” y resolvieron otorgar el beneficio, eso sí, aplicando el sistema de vigilancia electrónica. Ni una palabra sobre la incidencia del fresco aire de San Carlos para evitar los “posibles episodios de descompensación”, teniendo en cuenta que el tribunal aún necesita juzgar a Madrid por los delitos que se le imputan y que llevan más de 40 años impunes.
Los hermanos Madrid prestaron buenos servicios a la institución policial en dictadura. En julio de 2013 su hermano y también policía, Domingo Luis, fue condenado con su esposa y una médica en La Plata a 10 años de prisión por la apropiación de la hija de desaparecidos Elena Gallinari Abinet. José Félix integra la lista de más de 500 genocidas de la última dictadura que gozan del arresto domiciliario. Está alojado en la casa de la nena, en calle 41 N° 1926 entre 133 y 134 del barrio platense de San Carlos, pese a haber cometido crímenes gravísimos.


Este asesino debe cumplir estricto arresto en la casa de su hija. 
Si lo ve en la calle comuníquese a hijoslaplata@gmail.com - Facebook: HIJOS LA PLATA

JUICIO Y CASTIGO A TODOS LOS GENOCIDAS
BASTA DE PRIVILEGIOS A LOS ASESINOS
RESTITUCIÓN DE LOS JÓVENES APROPIADOS

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martes, 31 de enero de 2017

8 años sin Luciano Arruga

POR LUCIANO Y POR TODOS LOS PIBES ... LA LUCHA SIGUE!!!

Desde el Colectivo Contra el Gatillo Fácil estuvimos presentes en la jornada de lucha al cumplirse los 8 años de la desaparición forzada de Luciano Arruga en Lomas del Mirador, La Matanza. Acompañamos a Vanesa, Mónica y al grupo de compas de Familiares y Amigos de Luciano, así como al resto de familiares de víctimas de la represión de Estado.

Reclamamos el aceleramiento de la causa federal contra los policías Díaz, Herrera, Monte, Marquez, Sotelo, Fecter, Vazquez y Zéliz, imputados por la desaparición de Luciano el 31 de enero de 2009. Sabemos que el Estado siempre es reticente si se trata de probar la verdad de sus propios crímenes atroces y que nunca le alcanzan las pruebas para encontrar a los verdaderos responsables.
La intencionada versión de que Luciano murió en un accidente de tránsito cruzando la General Paz fue una burla más a la lucha de tantos años por encontrar a Luciano, y en todo caso no exculpa las responsabilidades por esta trama de encubrimiento y desidia política-policial-judicial en el destino del cuerpo. Sea cual haya sido su trágico final. El caso tuvo un primer juicio donde se condenó al sargento Torales por las torturas aplicadas a Luciano en una detención en el mismo Destacamento donde 4 meses más tarde lo desaparecerían. Pero el crimen de Luciano sigue impune, e implica una trama de encubrimiento que involucra a la Policía Bonaerense, Federal y al sistema de Salud de CABA.
Sucede que el Estado se niega a reconocer las desapariciones forzadas como tal. De hecho la “déKada ganada” dio continuidad a esa práctica a poco de echada a andar: en octubre de 2003 la policía de Chubut secuestraba, torturaba y desaparecía a Iván Eladio Torres, un joven de 26 años de Comodoro Rivadavia que ya venía sufriendo amedrentamientos por el solo hecho de ser joven y pobre. Como Luciano. El caso Torres resultó una marca para la gestión K, pues a partir de un fallo condenatorio de la Corte Interamericana de DD.HH. en 2011 fue conminada a incluir la figura específica de la desaparición forzada de persona en su ordenamiento legal. Esto es: en el país de los 30 mil desaparecidos, el Estado argentino tardó 28 años en reconocer la entidad del delito con la ley 26.679, y sólo lo hizo tras recibir una sanción externa, como medida parcial por un caso aún impune en plena “democracia”. Las desapariciones forzadas, como las de Andrés Nuñez, Miguel Bru, Daniel Solano, Sergio Avalos, Facundo Rivera, Ismael Sosa y Gerardo escobar son más de 210 desde 1983 a la fecha, y en su mayoría permanecen impunes.
A esta altura una cosa queda clara: no necesitamos más muertes impunes para confirmar la continuidad de las vejas prácticas de desaparición y encubrimiento de los crímenes de Estado.
No necesitamos que el Estado nos diga que va a combatir su propia “violencia institucional”. Nosotros no usamos el término y lo criticamos cada vez que podemos, porque definimos la problemática como Represión Estatal. Así lo compartimos con lxs compañerxs de Familiares y Amigos de Luciano que este año pusieron esta definición al frente de la marcha. Hacia adelante haremos lo que mejor aprendimos: seguiremos la lucha por justicia en el caso, por la memoria de Luciano y de los más de 210 desaparecidos en estos últimos 33 años.

COLECTIVO CONTRA EL GATILLO FÁCIL LA PLATA
Familiares y amigxs de Omar Cigarán, Mauricio Andrada y Andrés Nuñez, COB La Brecha, Correpi, Corriente Surcos, Frente Popular Darío Santillán-Corriente Nacional, HIJOS La Plata, Liga Socialista Revolucionaria, Juventud Guevarista, La Retaguardia, Unión por los DDHH.



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domingo, 25 de diciembre de 2016

JUSTICIA POR VICTOR GONZALEZ


El 24 de diciembre se cumplieron cuatro meses de su asesinato. Seguimos exigiendo justicia por Víctor Gonzalez.

En la mañana del 24 de agosto de 2016 encontraron asesinado de un tiro por la espalda a Víctor Gonzalez, de 17 años en calle 60 e/ 1 y 115, frente al cuerpo de caballería de la Policía bonaerense. Víctor, al igual que los muchos pibes asesinados en la región, es otra víctima del aparato represivo del Estado. En la causa, el principal sospechoso es el oficial superior de la policía bonaerense, capitán Guillermo Salas, actual jefe de calle de la comisaría 9°, que practica regularmente la recaudación ilegal a los comerciantes, y las detenciones arbitrarias y persecución a los pibes pobres en la zona.
El disparo por la espalda que asesinó a Víctor hace inaceptable la típica excusa policial de la ¨legítima defensa¨.

La versión mas cercana a la realidad indica que el policía persiguió al joven desde su auto y disparó cuatro tiros con su arma reglamentaria antes de darse a la fuga. Víctor iba en moto con al menos un acompañante, que sería testigo presencial de los hechos pero estaría oculto para preservarse.
La causa estuvo un mes a disposición exclusiva de la bonaerense para manipular la prueba y sin permitir a la familia el acceso al expediente. La fiscal del caso, Leila Aguilar, no quiso recibir a la familia. La jueza Marcela Garmendia no avanzó con prueba sustancial para encontrar al responsable. El asesinato de Víctor no es un caso aislado. La persecución, la tortura y el asesinato a través del gatillo fácil son prácticas sistemáticas del brazo armado del Estado.

Este no es un caso aislado, porque ya son más de 4.900 las personas asesinadas por el aparato represivo del Estado desde 1983 a la fecha, en sus distintas modalidades de “gatillo fácil”, torturas y asesinatos en sede policial o penitenciaria. Como Víctor, la mayoría son jóvenes pobres de entre 15 y 25 años.

La Comisaría 9ª de La Plata tiene un largo historial represivo. El caso de Miguel Bru, secuestrado, torturado y desaparecido en esa seccional en agosto de 1993 es el más emblemático. Pero también está el caso de Daniel Migone, asesinado con la misma modalidad en noviembre de 2005. La 9ª también se especializa en la persecución y hostigamiento a las compañeras trans y travestis en la zona roja.
En los ultimos años muchos de los titulares de las comisarías platenses fueron ascendidos a la Departamental. Muchos de ellos, incluyendo al jefe de la Departamental Centro Dario Camerini, están hoy denunciados por complicidad por la aparición de 36 sobres con 154 mil pesos de la recaudación ilegal en la Jefatura Departamental.

La gestión de Daniel Scioli en la provincia de Bs As nos dejó un territorio militarizado y vaciado de políticas sociales en salud, educación, trabajo y cultura. La duplicación de los efectivos de la Bonaerense, las nuevas Policías Comunales, las cárceles saturadas de pobres tienen su efecto concreto: más de 500 víctimas de gatillo fácil, desaparición forzada, torturas y abandono en sedes policiales y penitenciarias entre 2007 y 2015. La gestión de Maria Eugenia Vidal promete profundizar este camino, con la seguridad al mando de Pablo Bressi, responsable de la Masacre de Ramallo y ex jefe de Narcotráfico de la bonaerense.

Seguimos exigiendo:

-JUSTICIA POR VICTOR GONZALEZ Y POR TODXS LXS PIBXS ASESINADXS POR LA POLICÍA

-BASTA DE HOSTIGAMIENTO Y PERSECUCIÓN A LOS PIBES DE LOS BARRIOS

-BASTA DE GATILLO FACIL 

-NI UN PIBE, NI UNA PIBA MENOS

COLECTIVO CONTRA EL GATILLO FÁCIL 
Familiares y amigos de Omar Cigarán, Mauricio Andrada, Victor Gonzalez y Andrés Nuñez/ COB La Brecha/ Correpi/ Frente Popular Darío Santillán-CN/ HIJOS La Plata/ La Retaguardia/ Corriente Surcos/ Juventud Guevarista-Unión del Pueblo/ Unión por los DDHH/ Liga Socialista Revolucionaria.


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domingo, 4 de diciembre de 2016

TRANSICIONES

Reflexiones sobre del estado de los juicios a los genocidas a diciembre de 2016

Por HIJOS La Plata

"Para Enrique “Cachito” Fukman,
que nos enseñó el camino y sus dificultades."


En su texto de comienzos de la década pasada “Conflictos de la memoria en la Argentina” el reconocido historiador, psicólogo y ensayista Hugo Vezzetti afirma que en el surco de los Derechos Humanos sigue abierta “una recuperación pública y una edificación política y jurídica de la memoria y de una acción efectiva sobre el pasado”. (1) Vezzetti señala que en la experiencia argentina de constitución de una memoria social, que ha sido herencia de la dictadura, “en la intersección de memoria y política se sitúan las apuestas decisivas e inciertas de una formación duradera, equilibrada, de la relación justa entre memoria del pasado e imaginación y voluntad proyectadas al futuro”. Ninguno de esos elevados conceptos parecen representar un valor en esa suerte de conocimiento adquirido sobre lo que produjo la dictadura, y de lo que “quedó definitivamente atrás” como propio del Estado criminal, superación que se ha dado por sentada en cada uno de los gobiernos constitucionales en Argentina del '83 a la fecha.
Quienes conocíamos la performance del represor Daniel Scioli en la violación masiva de derechos en La provincia de Buenos Aires desechamos el año pasado el mal menor y el balotaje de los Derechos Humanos como rumbo político, porque sostenemos la independencia del Estado y los gobiernos como eje fundante. Sin desconocer lo que el triunfo de Macri auguraba, analizamos ahora las consecuencias de las políticas de una gestión que ingresó a la Casa Rosada instalando una falsa contradicción entre “lo pasado”, esto es un absoluto de crisis, conflicto y divisiones, y el “futuro” como un abstracto de unión y prosperidad que ellos vendrían a representar. Trasladada a las políticas de Derechos Humanos esa interesada dicotomía muestra a los actuales detentadores del poder estatal haciendo agua por varios flancos: desde las calurosas recepciones del secretario nacional del área, Claudio Avruj, a familiares y admiradores de varios reos encarcelados por delitos de lesa humanidad, hasta las expresiones del gestor cultural Darío Lopérfido poniendo en duda el símbolo de los 30.000 desaparecidos, pasando por la negación de Macri de la responsabilidad del Estado en el genocidio denominándolo “guerra sucia”, y con puntos álgidos en la visita del presidente Obama, Nobel de La Paz que bombardeó 7 países en 6 años, en una sentida fecha como el 24 de marzo, y la venia al desfile de los genocidas del Operativo Independencia en Tucumán en la conmemoración oficial del Bicentenario de la independencia, no hacen más que mostrar a los funcionarios del gobierno tal cual son y, si se permite la exageración, “piensan” los procesos de Memoria. Lo que el kirchnerismo no supo ni quiso impulsar presa de los propios límites y contradicciones de su intervención política (Carlos Pedro Blaquier y Cesar Milani, socios políticos de la gestión y testigos de lo que afirmamos), el macrismo lo atrasa. Atrasa porque no aporta en lo más mínimo a profundizar o cuestionar las representaciones habituales del pasado reciente y en su patriotismo de shopping abona a los perimidos argumentos típicos de la derecha como que pedir justicia es “buscar revancha”. Atrasa porque está lejos de interesarle plantear un marco de recuperación
y de sentido de la Memoria en el presente, y está más cerca de echar mano al lenguaje autojustificador castrense del Genocidio, que por otra parte le pertenece por una cuestión de clase. Y atrasa porque si en la última década el Estado vociferaba logros intentando impostar el lenguaje de las víctimas, lo que genera chispazos no menores cuando las voces de nuevas víctimas o sus familias reclaman contra la persistente omnipotencia del Estado, ahora asistimos a una transición donde los Derechos Humanos pasan a un segundo plano, o mejor al nivel de lo que el español Ortega y Gasset llamaba “barbarie del especialismo”. (2) Si el filósofo fundó el término desde la derecha para analizar la irrupción social del hombre-masa y la atomizacion de la cultura en el siglo XX contra el conocimiento holístico, resulta que hoy las elites gobernantes de la tecno derecha en el siglo XXI se caracterizan por buscar representar la opinión del hombre medio, acrítica, anti-histórica y despolitizante, pero siempre desde el espacio de poder.


LOS JUICIOS
En este contexto, el balance anual del estado de los juicios a los genocidas comienza por reafirmar el estancamiento general del proceso que se venía evidenciando. Desde la anulación de las leyes de impunidad en 2003 y hasta el 29 de noviembre de 2016 el Estado argentino sólo efectivizó 167 juicios orales y 1 por escrito con sentencia en todo el país. En esos 168 juicios hubo 1.033 procesamientos, y como resultado se dictaron 918 condenas sobre 712 represores, hubo 103 absoluciones, 9 muertos impunes mientras duraba el proceso y 3 apartados durante el juicio, por un universo de 5.015 víctimas. (Los guarismos pueden verificarse en la base de datos de HIJOS La Plata en www.hijosprensa.blogspot.com)
Esto quiere decir que en 10 años de juicios alrededor del 43% del total de los 2.400 procesados desde 2003 fue llevado a juicio, y un 38% de aquel número de procesados fue condenado. Como venimos diciendo, y habiendo llegado a juicio casi la mitad de los procesamientos en 10 años, resulta claro, sobre todo por razones biológicas de los imputados, que la otra mitad no podrá esperar otros 15 años para ser juzgados y quedará impune (como los 260 que fallecieron en este lapso antes de llegar a juicio) si no se acelera el proceso. Pero resulta que en lugar de acelerarse, el proceso viene decreciendo año a año.
Además, si seguimos tomando como referencia los 600 Centros Clandestinos de Detención que funcionaron en todo el país durante la dictadura, los 712 condenados siguen representando, a más de una década de anuladas las leyes de impunidad, un poco más de 1 represor condenado por cada CCD. Para completar el cuadro, el 40% de los procesados y condenados goza del beneficio de la detención domiciliaria, y hay menos de 180 represores con condena firme, es decir confirmada por los tribunales superiores del país, siendo que en muchos casos eso define si se los aloja en cárcel común o en sus casas. Esto marca claramente que la pretensión punitiva de estos procesos sobre delitos gravísimos está muy cerca de representar una mera formalidad, que contrasta con el sistema de crueldad que significa la cárcel para los presos comunes, donde según datos del Ministerio Público Fiscal a agosto de 2016 el 61 % de los 10.624 presos del Servicio Penitenciario Federal está encarcelado preventivamente, es decir sin condena, y donde 9 de cada 10 jóvenes adultos presos, generalmente por infracción a la ley 23.737, cumple la preventiva como ejecución anticipada de pena.
Con un pico de actividad en 2012 los juicios vienen decreciendo desde entonces tanto en cantidad de juicios como de condenas anuales. No se ha podido mantener aquel tope de dos decenas y media de juicios con un centenar y medio de condenas cada año, ya que de 25 juicios en 2012, pasamos a 24 en 2013, 20 en 2014, 21 en 2015 y sólo 15 procesos terminados a fines de noviembre de este año. Aún con varios procesos en curso con fecha de sentencia para diciembre, lejos se está de modificar la caída de los últimos años.
Ni siquiera se ha cumplido el prometido “salto cualitativo” de los juicios respecto a la cantidad de represores juzgados en cada debate: en los últimos 4 años el 45% de los procesos se han hecho contra 1 a 3 represores.
Tampoco se avanzó masivamente en las complicidades civiles, esto es empresariales, eclesiásticas y de la burocracia sindical. En marzo pasado se condenó al empresario del transporte Marcos Levin junto a tres policías salteños por el secuestro y torturas de un chofer de la empresa La Veloz del Norte, y en abril recibió 12 años por encubrir homicidios y tormentos y como integrante de asociación ilícita el ex juez Roberto Catalán, en el proceso realizado contra Menéndez y otros jerarcas del 3er Cuerpo de Ejército en La Rioja que incluía el caso por secuestro y torturas de Plutarco Schaller, denunciante junto a otros sobrevivientes y a la familia de Ledo de Cesar Milani como integrante de las patotas de la represión en esa provincia. La efectiva indagatoria al general K, que como joven suboficial firmaba la deserción de soldados desaparecidos, se hizo esperar otro año y solo fue citado a dar explicaciones en la causa que lo investiga por enriquecimiento ilícito.
Respecto a los juicios por la apropiación de los hijos de los compañeros desaparecidos, mientras quedan casi 380 casos de restitución de identidad por resolver, sólo dos hechos fueron llevados a juicio este año, llevando a 22 los procesos específicos realizados en 10 años por aquel delito. En abril pasado fueron condenados en Santa Fe el policía Juan Perizotti y el ex juez Luis María Vera Candiotti por la apropiación de María Carolina Guallane. En el caso de Candiotti también se lo sentenció por prevaricato en un juicio que incluyó otros 20 casos de secuestros, torturas y homicidios. También en Santa Fe pero en septiembre pasado, se condenó a la apropiadora, hija de un civil de inteligencia de Fuerza Aérea, y a la médica que facilitó la entrega en el caso de José Luis Maulin Pratto, nieto recuperado 120 que debió dar una dura batalla por recuperar su verdadero apellido.
También tuvieron sentencia este año importantes procesos que van completando el complejo esquema real de la represión del Plan Sistemático de exterminio desplegado en todo el país en dictadura. El juicio por los CCD La Ribera y La Perla, que incluía 716 casos registrados desde fines de 1975 y sobre un amplio arco de represores militares, policiales, penitenciarios y civiles de inteligencia, arrojó un fallo con 38 condenas, la mayoría a perpetua, y con 5 represores absueltos de todos los cargos. Se trata del juicio más importante de Córdoba, del 3er Cuerpo de Ejército y de todos los concluidos hasta ahora en estas causas, siempre en término de la cantidad de víctimas.
El proceso específico por el “Plan Cóndor”, que antes sólo había sido revisado parcialmente en causas por los CCD “A.B.O.”, “Automotores Orletti” y “Vesubio” llegó a su fin en mayo pasado con 15 condenas sobre 109 víctimas, en su mayoría por asociación ilícita y tormentos dada la coordinación represiva que significó el operativo, aunque también arrojó dos absoluciones.
Tras distintas postergaciones, concluyó en mayo el juicio por el secuestro y homicidio en 1983 de los militantes de Montoneros Osvaldo Cambiasso y Eduardo Pereyra Rossi. Las condenas a los jefes militares Pascual Guerrieri y Luis Muñoz y a los policías Luis Patti y Juan Spataro compensan una causa que se inició sobre el final de la dictadura y que había sido manipulada y cerrada en procura de impunidad. Sin embargo las absoluciones de los jerarcas Reynaldo Bignone, Rodolfo Rodríguez y otros policías señalados en el caso hicieron incompleto el sentido del fallo.
El único proceso realizado por los crímenes cometidos en jurisdicción del Comando del V Cuerpo del Ejército, denominado “La Escuelita 4” fue un verdadero bochorno. El proceso volvió a sentar en el banquillo a varios de los condenados en 2009, 2012 y 2014, pero con imputación por 28 casos distintos tanto de los CCD "La Escuelita", como la comisaría 24° de Cipolletti y delegaciones de la Policía y Servicio Penitenciario federales y de la Gendarmería. Los jueces Guido Otranto, Alejandro Silva y Marcos Aguerrido probaron delitos gravísimos, de hecho es la primera vez que se dictan condenas en Neuquén por el homicidio de personas que permanecen desaparecidas, pero solo aplicaron una perpetua al jefe de la subzona militar, más 12 condenas menores de entre 4 y 10 años a connotados represores como Jorge Di Pasquale, Raúl Guglielminetti, Gustavo Vitón e Hilário Sosa, y hasta dos condenas a 3 años en suspenso para probados integrantes de las patotas de la zona y con el polémico criterio de ser coautores en solo 1 caso. Además absolvieron a 4 represores, coincidentemente nuevos imputados, por beneficio de la duda.
Poco se ha avanzado también en lo que respecta al período represivo previo al golpe, aunque este año comenzó a juzgarse la megacausa por el Operativo Independencia en Tucumán y recibieron condena en CABA 5 represores de la Triple A, entre ellos Jorge Conti, Carlos Villone y Julio Yessi, en una causa por asociación ilícita con penas menores. Con igual ambivalencia, está por llegar a sentencia el juicio contra un importante grupo de genocidas de la CNU en Mar Del Plata, pero se frustró dos veces el inicio de la causa contra dos represores de ese grupo de la derecha peronista en La Plata.

LAS NOVEDADES
La verdadera mala nueva sobre la revisión de los crímenes del Terror de Estado fue el infame fallo del 9 de junio de este año donde la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal, con voto mayoritario de los jueces Eduardo Riggi y Liliana Catucci, y disidencia de Ana María Figueroa, decidió anular la sentencia de 2013 sobre la Masacre de Capilla del Rosario, o causa “Carrizo”, absolver a los tres condenados y ponerlos en libertad. (3) En lo esencial Riggi y Catucci consideraron que los hechos no encuadran en la categoría de crímenes contra la humanidad porque "no se encuentra acreditado por ningún medio de prueba o directamente no existía" a esa época "un plan sistemático de persecución y aniquilamiento de un sector de la población civil" y porque "estaba debidamente instalado un gobierno constitucional elegido por más del 60 por ciento de los votos del padrón electoral".
En principio cabe destacar que estos dos jueces opinantes fueron funcionarios del poder judicial tanto en el Camarón como en la dictadura. Pese a que hace años hay elementos en las autopsias que demuestran que hubo ejecuciones (repetidos balazos en tórax y nuca), es interesante detenerse en la valoración que realizaron los jueces del contexto en el que se sucedieron los hechos, esto es agosto de 1974, ya muerto Perón y gobernando Isabel Martínez. El doctor Riggi opinó que si bien había un clima de violencia y se perpetraban crímenes y atentados cometidos por distintas agrupaciones o bandas, en todo caso el Estado respondía como contrapartida y con “probables excesos en la forma de enfrentar y reprimir dichas conductas”. Es más, citó profusamente el discurso de Perón tras el ataque al cuartel de Azul en enero del '74, no solo en cuanto afirmaba que el gobierno nacional atacaría “al mal en sus raíces, echando mano a todos los medios y movilizando todos los recursos necesarios”, sino también cuando señalaba que “el movimiento nacional justicialista movilizará, asimismo, sus efectivos para ponerlos decididamente al servicio del orden y colaborar estrechamente con las autoridades empeñadas en mantenerlo”. Por su parte la doctora Catucci entendió que el suceso no se corresponde con un plan sistemático, descalificó a los testigos por conceptuarlos partícipes de hechos delictivos y llegó a decir que “sin desconocer que el resultado letal de muerte de los individuos que no lograron huir como sus compinches (SIC) y que es lo que llevó a percibirlos crímenes de lesa humanidad, esa concepción no puede asentarse en el resultado sino en todas las circunstancias que permitieron apreciar las diferencias con aquéllos”.
El fallo es un alerta importante porque se trata de un tribunal federal de segunda instancia, que revisa lo actuado en primera instancia por los tribunales orales, y que ha argumentado con inconsistencias y arbitrariedades varias. La discusión que se abre con este fallo sobre el carácter real de los delitos investigados, porque todavía hay resistencias judiciales a reconocer plenamente que hubo crímenes de Estado entre 1973 y 1976 y que esos crímenes son delitos de lesa humanidad, con todo lo que la definición conlleva. Si no fueron crímenes de lesa humanidad, como pretenden Riggi y Catucci, fueron crímenes de guerra, que tampoco prescriben. La mayor paradoja de este fallo, que ya ha sido apelado por las querellas del juicio y recurrido por el Fiscal General, es que se pronuncia justificando la represión ilegal durante un gobierno democrático, y principalmente por tratarse de una gestión constitucional, que es desarrollada por magistrados que integraron el poder judicial durante la última dictadura y siguen en funciones 40 años después para revisar aquellos hechos. Es allí donde aparece el verdadero “elemento político” de los fallos en este tipo de juicios.
Pero sabemos que este tema lleva a un dilema político. Así como el alfonsinismo negoció y puso un freno a la investigación de los crímenes de la dictadura con las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, la gestión menemista intentó sembrar la impunidad superlativa y perdonando con indultos desde el Estado y con pretensión de igualdad a los asesinos de la dictadura, a los criminales de la guerra de Malvinas y a los compañeros militantes con causas pendientes por su actividad política en los '70. En 2007 una verdadera caja de Pandora se abrió cuando el impresentable juez Espartacus Oyharbide pretendió citar a indagatoria a Isabel Martínez de Perón por los crímenes de la Triple A, y la ciudad de Buenos Aires apareció afichada con carteles firmados por la CGT, la Fraternidad y las 62 Organizaciones que rezaban: '”No jodan con Perón”. Hoy los juicios por crímenes de lesa humanidad no pueden ser nuevamente el límite de otro pacto político de impunidad. La responsabilidad del gobierno peronista, y de muchos de sus funcionarios y verdugos vivos, en los más de 1.000 asesinatos cometidos por la Triple A, la CNU, el Comando Libertadores de América y otras de sus bandas entre 1973 y 1976, y su caracterización como crímenes de lesa humanidad, son ya innegables. Es hora de discutir a fondo la organización desde el Estado de la represión a los opositores políticos antes del golpe y condenar esos crímenes. (4)

LA PLATA COMO TUBO DE ENSAYO
Para La Plata el 2016 fue un año de disputas más que de concreciones. Por un lado se realizaron los juicios por las desapariciones de Daniel Omar Favero y Paula Álvarez, que debería haber formado parte del juicio “Circuito Camps” de 2012, se condenó al represor del Regimiento 7 del Ejército Lucio Ramírez por 2 homicidios y un secuestro en casos residuales del juicio “Unidad 9” de 2010, y finalmente se inició el primer proceso en nuestra ciudad contra agentes de la Policía Federal por un raíd represivo de tres homicidios y tres desapariciones en octubre de 1977, causa que tiene muertos impunes y un prófugo como revés.
Por otra parte sucede que el 2016 comenzó en La Plata con el otorgamiento masivo de domiciliarias a los condenados a fin de 2015 en el juicio por la estructura represiva de la Armada y Prefectura en nuestra zona, conocido como “Fuerza de Tareas 5” y a otros represores como jefe de la Unidad Regional La Plata de la bonaerense en dictadura, Horacio Elizardo Luján, con dos condenas a perpetua a cuestas; al ex integrante del Destacamento 101 del Ejército Ricardo Von Kyaw, que estuvo prófugo 4 años y fue capturado en Panamá; al ex integrante de las patotas de la Brigada de Investigaciones de San Justo, Alfredo Boan. Si en el juicio FT5 sólo a través del pedido de nuestra querella de Justicia Ya La Plata se había logrado poner las cosas en su preciso lugar y sentenciar por primera vez en estos procesos a los represores como co-autores del delito internacional de Genocidio, a tres meses de aquel fallo la sala II de Casación (jueces Pedro David, Alejandro Slokar y Ángela Ledesma) benefició a la mayoría de los condenados con la domiciliaria fundando la decisión en razones humanitarias genéricas y sin tener en cuenta que han sido responsables de delitos gravísimos.
A través de este año también se desenvolvió el conflicto de poder desatado en el Tribunal Federal 1 de nuestra ciudad, el único que venía realizando los procesos orales y con un desempeño cada vez menos parejo. La renuncia del juez Carlos Rozansky y el cambio de composición del tribunal no auguraron avances ni mejoras. De hecho el nuevo TOF1, con Germán Castelli, Jorge Michelli y Roberto Lemos Arias, se despachó en agosto con un fallo favorable al otorgamiento de la domiciliaria al símbolo de la represión en nuestra zona, el múltiples veces condenado Miguel Osvaldo Etchecolatz, extinto de acción penal en la apropiación de Clara Anahí Mariani Teruggi y principal señalado en la segunda desaparición forzada de Jorge Julio Lopez. Echando mano al seudo argumento de la “razón humanitaria” el tribunal se dejó llevar por la manipulación de los informes periciales de parte de la defensa del represor, que quería devolverlo a su chalet de Boulevard del Nuevo Bosque entre Guaraníes y Tobas de la ciudad de Mar del Plata. Sólo con la movilización popular y con solidez en los planteos unificados en los recursos de las distintas querellas de los organismos de DDHH logramos visibilizar la gravedad de tamaña decisión. En noviembre pasado Casación anuló el fallo del tribunal platense (votos del joven manos de pliegos Mariano Borinsky y del menemista Gustavo Hornos, con disidencia del juez K Juan Gemignani) y sostuvo que “las patologías que presenta Etchecolatz pueden ser tratadas dentro de la unidad de detención donde se aloja", que es lo que varias querellas planteábamos como criterio general desde el comienzo de la cuestión.
En un contexto donde el propio Ministerio Público Fiscal reconoce en sus informes que en la “década ganada” el 40% de los represores judicializados cumplió arresto domiciliario (más de 400 genocidas), (5) y donde pocos tienen en cuenta que hasta el represor con más condenas en el país, Luciano Menéndez con 13 perpetuas y dos condenas menores, goza del beneficio de vivir en un casa, éste es el peligro real que enfrenta la ejecución de condena en estos juicios: ser una mera formalidad.
En este sentido, para quienes revisamos cotidianamente la situación de las causas es útil dar a conocer que se está dando un festival de recursos de parte de los represores tanto procesados como condenados en La Plata, donde abundan no sólo los pedidos de domiciliarias, sino de salidas a estudiar, a casarse, a visitar parientes y hasta de vacaciones. Utilizando a su favor la tardanza del Estado en estos procesos, también avanzan con los pedidos de cese de prisión preventiva.
Mientras en muchos sectores preocupa la continuidad en abstracto de los juicios a los genocidas, va quedando cada vez más en evidencia que la tardanza del Estado en acelerar los procesos juega a favor de la impunidad biológica de los represores, y los criterios ambiguos para sostener las acusaciones, aportar prueba y conceptuar el debido cumplimiento de las condenas está llevando a un cuello de botella donde cada vez más genocidas quedarán fuera de futuros juicios. Nosotros seguiremos exigiendo la cárcel común, perpetua y efectiva para todos los genocidas y sus cómplices, sin ningún beneficio.
Con esto suman 85 los genocidas condenados en La Plata en 15 juicios desde la reapertura de las causas, menos de la mitad de ellos sentenciados a perpetua. La cifra sigue siendo poco representativa para una zona que contó con al menos 15 CCD y miles de víctimas de la represión, y mucho más para una jurisdicción federal donde se juzgan los delitos cometidos en los 29 CCD de la Bonaerense de Camps, más las responsabilidades de como las patotas del Ejército, la Armada, el Servicio Penitenciario y agentes civiles de Inteligencia o grupos paraestatales como el CNU.
Pero además hay en La Plata unas 17 causas fragmentadas en instrucción, entre ellas las relativas a las Brigadas de Investigaciones de Lanús, Quilmes, Banfield y San Justo, con procesamientos que repiten los mismos imputados y que en definitiva incluyen nada más que 8 decenas de represores a ser juzgados en próximos juicios. Es decir que, aun presuponiendo la efectiva condena de todos los represores procesados en la jurisdicción federal La Plata, no superaríamos los 170 genocidas condenados en el horizonte de juzgamiento que el Estado propone.
Con la causa por la segunda desaparición forzada de Jorge Julio Lopez, de la que se cumplieron 10 años de encubrimiento en septiembre, como elemento de impunidad que trasunta estos procesos de revisión del pasado reciente, comienza a dibujarse un panorama donde, si en algún momento los juicios de la ciudad de La Plata eran el faro para avanzar contra tanta impunidad acumulada, hoy nuestra jurisdicción muestra los límites generales del proceso de una pretendida “política de Estado” basada en “Memoria, Verdad y Justicia”.

(1) Hugo Vezetti, “Conflictos de la memoria en la Argentina. Un estudio histórico de la memoria social”, en http://historizarelpasadovivo.cl/downloads/vezzetti.pdf

(2) Jose Ortega y Gassett, “La barbarie del especialismo”, en “La rebeli'on de las masas”.




Seguimos exigiendo:
JUICIO Y CASTIGO A TODOS LOS GENOCIDAS POR TODOS LOS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS.
CARCEL COM'UN, PERPETUA Y EFECTIVA.
BASTA DE PRIVILEGIOS A LOS REPRESORES.
HIJOS LA PLATA

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