Basta de domiciliarias a los genocidas! * SI NO HAY JUSTICIA... HAY ESCRACHE * A dónde vayan los iremos a buscar!

miércoles, 30 de mayo de 2012

CONTINÚA EL ESPLENDOR DE LA IMPUNIDAD BIOLÓGICA.

MURIÓ EL GENOCIDA ALEJANDRO ARIAS DUVAL

Confirmando tristemente las denuncias que los organismos de Derechos Humanos independientes de la gestión actual venimos haciendo sobre la situación de impunidad de que gozan los represores de la última dictadura pese a la reapertura de los procesos judiciales en su contra, el pasado viernes falleció impune otro genocida: el coronel del Ejército y ex jefe del Destacamento 101 de Inteligencia ALEJANDRO AGUSTÍN ARIAS DUVAL. Con su muerte quedan impunes cientos de delitos de los CCD Comisaría 5ta y de “La Cacha”, pero principalmente escapa a la justicia la cabeza de mando de la Inteligencia Militar en dictadura en La Plata.

Alejandro Arias Duval era Coronel del Ejército Argentino desde el 31/12/75. Con ese grado se desempeñó en el Batallón de Inteligencia 601 hasta el 15/12/76, fecha en la cual fue designado como jefe del Destacamento de Inteligencia 101 en la ciudad de La Plata (calle 55 entre 7 8), dependiente del Comando en Jefe del Ejército, Jefatura II Inteligencia. En su legajo consta que uno de los superiores jerárquicos que calificaban a Arias Duval en el período 75/76 fue el General de División Carlos Guillermo Suárez Mason, titular de la Zona I del Comando del Ejército, del cual dependía la Comisaría 5ta de La Plata. Recién en 1979 pasó a desempeñarse, en comisión, en la Policía Federal en la ciudad de Buenos Aires.

Arias Duval era uno de los 26(-1) represores juzgados en el juicio “Circuito Camps” desde septiembre pasado y pese a su alto mando en la estructura represiva, se lo acusaba por sólo los 4 casos de la casa Mariani-Teruggi y 10 casos de secuestros y torturas del CCD Comisaría 5ta: Raúl Abelardo Mingo, Alfredo Pedro Bravo, Héctor Hugo Malnatti Salazar, Mirta Pérez, Elba Nidia Videla de Medrano, Fernando Ernesto Blanco Stradolini, Roberto Rómulo Quispe Herrera, Adolfo Agustín Ramírez, Héctor Ramírez y Eduardo Esteban Mingo.

Como prueba de la existencia de los hechos y de su responsabilidad penal se destacó en lo que iba del juicio la relación de Arias Duval, en su carácter de jefe del Destacamento 101 de Inteligencia, con el CCD que funcionó en la Comisaría 5ta de La Plata y, en general, con todo el circuito represivo denominado “Circuito Camps”. Fue probada la vinculación que durante la etapa del terrorismo de Estado tuvo la Policía de la Provincia de Buenos Aires con las Fuerzas Armadas y, en particular, con el Ejército y sus áreas dedicadas a la realización de las tareas de inteligencia realizadas en la llamada “comunidad informativa”, en la que participaban las 3 armas y las policías para realizar seguimientos o bien secuestros y torturas a través de las cuales se extraía información a las víctimas. En el juicio se recordó se recordó que la ciudad de La Plata se hallaba incluida en la órbita del comando de la Zona I, dependiente del Primer Cuerpo del Ejército, subzona 11, que tenía como comando a la Xma Brigada de Infantería y como órgano de inteligencia al Destacamento 101 de La Plata, cuyo máximo responsable, a partir de fines de 1976, fue Alejandro Agustín Arias Duval. A su vez se mencionó en que está probada la relación existente entre el Destacamento de Inteligencia 101 con el área operacional 113, que tuvo actuación operativa directa en los centros clandestinos de esta ciudad, incluso los que funcionaron en el interior de dependencias de la Policía. Queda claro hoy que si la jefatura del área 113 se encontraba en el Regimiento de Infantería Mecanizada 7 de La Plata, las operaciones de inteligencia tendría que proveerlas el área especializada más cercana orgánica y fácticamente, o sea, el Destacamento de Inteligencia 101 de La Plata que, por lo demás, se hallaba en pleno centro de la ciudad (calle 55 Nro 617/619, e/7 y 8), a pocas cuadras de la Brigada de Investigaciones de La Plata (55 e/13 y 14), de la Comisaría 5ta (diagonal 74 e/23 y 24) y del propio Regimiento 7 (19 e/50 y 54).

Por otra parte, se señaló que el derrotero de Arias Duval en el área de inteligencia no comienza con la Jefatura del Destacamento 101, sino que antes de ello prestó funciones en el Batallón de Inteligencia 601, órgano principal de inteligencia del arma Ejército. Esta dependencia funcionó –como todas las áreas de inteligencia de cada comando de zona- como centro de recepción y remisión de información, dependiente de la Jefatura II de Inteligencia del Estado Mayor General del Ejército.
De hecho, el Batallón 601 tenía por debajo de su estructura la llamada Central de Reunión, que tenía a cargo “Grupos de Tareas” que eran periféricos a este y la información que recolectaban se transmitía a la Central y posteriormente al Batallón. Desde allí se organizaban y se implementaban los operativos, comandados por la dependencia de cada zona y se sometía a las personas detenidas a interrogatorios para extraer la mayor cantidad de información.

Está claro a esta altura que en nuestra región la “Comunidad Informativa” tuvo uno de sus mayores exponentes, además del Destacamento 101, en la ex Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA). Este organismo tenía un rol protagónico en el esquema represivo del “Circuito Camps” y constituía, sin dudas, uno de los muchos puntos de enlace entre las Fuerzas Armadas y la policía.

El caso del ataque a la casa de la familia Mariani-Teruggi revela a las claras este eslabonamiento entre el aparato represivo del Ejército y de la Policía y, más precisamente, entre sus áreas de inteligencia. Antes del ataque a la casa, el Batallón 601 y por ende sus destacamentos, ya contaban con información previa sobre las víctimas y continuaron actuando sobre el entorno luego del ataque. Pero además se ha acreditado que el Destacamento 101, comandado por Arias Duval, también tuvo una intrínseca relación con el sistema de centros clandestinos de detención que operaba en la zona (como los de la Brigada, el Destacamento de Arana, la comisaría 5ta de La Plata y La Cacha) para, en propias definiciones, “neutralizar y aniquilar al oponente”, que eran “todas las organizaciones o elementos integrados en ellas existentes en el país o que pudiera surgir del proceso que de cualquier forma se opongan a la toma del poder y/o obstaculicen el normal desenvolvimiento del gobierno militar a establecer”.


Vista Actual del Destacamiento.

Para entender el peso de la acción del genocida Arial Duval, cabe decir que la función de las unidades de inteligencia militar –a cargo del Destacamento de Inteligencia 101, fue diseñar y controlar el accionar represivo, seleccionando blancos, determinando el orden de los detenidos, asignándoles un destino de acuerdo a un patrón operacional y planificar la continuidad en el tiempo y el terreno de la actividad contrainsurgente. Este accionar no era improvisado ni espontáneo, se enmarcaba estrictamente en Reglamentos, Normas, Manuales y Órdenes de combate de las Fuerzas Armadas. En el organigrama interno del Destacamento de Inteligencia 101 estaba establecida la figura del jefe, cargo que era ejercido por un coronel o teniente coronel; del 2do jefe, un teniente coronel o mayor y que a su vez significa el ejercicio de la jefatura del estado mayor; y luego los jefes de cada sección (Reunión interior, Grupo de Actividades Especiales, Central de Reunión, y Logística), cargo que ocupaban capitanes o tenientes primeros.

En la investigación sobre “La Cacha” que elevó a juicio el Juez Humberto Blanco en marzo pasado, figuran 18 represores imputados por 127 casos de secuestros, torturas y homicidios y 3 apropiaciones. Las principales imputaciones, junto con agentes de la Armada, el SPB y sus jefes políticos, corresponden a integrantes de las distintas secciones del Destacamento 101 e incluían a su jefe, Arias Duval. Esto quiere decir que una de las cabezas máximas de la inteligencia militar en la zona no será parte del próximo juicio que se realizará en La Plata el año que viene, porque pasó a integrar la irreversible cifra de 302 represores muertos sin condena desde la caída de las leyes de impunidad.

Si el ejemplo de Rodolfo Walsh nos supo decir que las FFAA no eran “el fiel de la balanza entre ‘violencias de distintos signos’ ni el árbitro justo entre ‘dos terrorismos’, sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte”, podemos decir en este caso que la muerte impune de tantos genocidas, último eslabón en una larga cadena de evasiones de la justicia, sigue inclinando el fiel de la balanza hacia la impunidad: 302 genocidas muertos impunes vs. 289 condenados.
Arias Duval quedará en la historia como uno de los genocidas que proporcionó a la estructura represiva clandestina los medios necesarios para cumplir con sus propósitos, o lo que los franceses tan bien enseñaron a sus alumnos locales: su aparato de inteligencia.

HIJOS LA PLATA
El material aquí presentado es de elaboración propia.
Contactanos vía mail.

Votar esta anotación en Bitácoras.com