Basta de domiciliarias a los genocidas! * SI NO HAY JUSTICIA... HAY ESCRACHE * A dónde vayan los iremos a buscar!

miércoles, 29 de enero de 2014

MUSEO DEL CASINO DE OFICIALES DE LA ESMA

LA DISNEYLANDIA DE FRESNEDA Y PARRILLI

Todo pasado es espectral.
Estoy convencido de que los recuerdos
son las herramientas más sofisticadas del olvido”.
Enrique Symns. “Réquiem”

A casi 38 años del golpe, la política de Derechos Humanos del kirchnerismo termina de desembarcar en las playas del Olvido empuñando los fetiches de la Armada Argentina. En esta nota los detalles del delirante proyecto de museo interactivo del oficialismo para el Centro Clandestino más grande del país. Y algunas reflexiones en torno a lo que esconden las políticas de Memoria cuando se institucionalizan.


LOS ACUERDOS

El Convenio de cooperación y colaboración para el “Museo de la Memoria en el ex Casino de oficiales de la Escuela de Mecánica de la Armada está fechado en abril de 2013, y lleva las firmas del Secretario General de la Presidencia Oscar Parrilli, del Secretario de Derechos Humanos Martín Fresneda, y del rector de la Universidad de San Martín (UNSam), el kirchnerista Carlos Ruta.
El primer dato curioso para un proyecto que intenta recuperar la memoria del Centro Clandestino más grande del país, es que entre las definiciones iniciales del acuerdo se afirma que “la recuperación, resguardo y transmisión de recuerdos son reconstruidos con un revisionismo histórico con total respeto a la memoria de las víctimas y los sobrevivientes”. Desde noviembre de 2011, cuando el gobierno creó el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico dirigido por Mario “Pacho” O'Donell, financiado por Presidencia con 7 millones y medio de pesos por año, venimos asistiendo a la consolidación de un revisionismo kirchnerista que se presenta como una corriente nacional y popular, pero no es más que una propuesta genérica, difusa, efectista y oportunistamente compatible con las imágenes históricas colocables en librerías y documentales televisivos, para emplearla como propaganda pro gubernamental. Ello se verifica en las billikenistas, vendibles y emocionalmente efectivas producciones de los Pigna, los Brienza, los Anguita y otros subvencionados estatales para contar una supuesta historia heroica y anti-liberal siempre dentro de las lógicas de la industria cultural, y mientras se reproduce el país sojero-minero con modesta redistribución de 200 pesos mensuales, notebooks y TV digital. Pero así como en ese revisionismo kirchnerista no existe interés en cuestionar la construcción del capitalismo dependiente argentino, en los relatos de su política global de Derechos Humanos brillan por su ausencia los proyectos revolucionarios de la generación del '70, a la que conviene banalizar antes que negar. Y el proyecto museográfico para la ESMA es el ejemplo claro de la cristalización de esa tendencia. Pero no nos adelantemos.

Para darse avales técnicos adecuados, el Convenio apela al asesoramiento de la UNSam que, paradójicamente fue inaugurada en sede del ex Liceo Militar hace 20 años, habría desarrollado “un Centro de Producción e Investigación en conservación y restauración” que según se enuncia brinda asesoramiento a museos e institutos públicos y privados locales y extranjeros. En realidad, lo que la UNSam gestiona desde 2004 es la formación de recursos humanos en el Centro de Producción e Investigación en Restauración y Conservación Artística y Bibliográfica Patrimonial TAREA (de allí su sigla CEIRCAB TAREA) dirigido por Néstor Barrio, pero que se enfoca más en la recuperación de obras artísticas y bibliográficas históricas, y ha trabajado entre otros con cuadros de Antonio Berni, Benito Quinquela Martín y más espectacularmente, en la puesta en valor del mural “Ejercicio Plástico” del pintor mexicano David Alfaro Siqueiros, inaugurado por Cristina en 2010 en la Aduana de Taylor, ubicada en Casa Rosada y parte del Museo del Bicentenario. La característica incipiente del equipo de TAREA en trabajos relativos a Memoria, Historia y Patrimonio, puede constatarse en las ignotas jornadas que en noviembre pasado se realizaron en la UNSam con historiadores argentinos, franceses, italianos y brasileños, que intentaron debatir los desafíos respecto a los “lugares de memoria” y los “usos públicos del pasado”. Pero la problematización reciente de estas temáticas no excusas la desmesura de las polémicas propuestas del proyecto concreto que aquí analizamos.
Recordemos que el convenio para el Casino de la ESMA se encarga de precisar que por el interés histórico que tiene para la comunidad recuperar el edificio, el objetivo es la tan mentada puesta en valor del predio, que no es otra cosa que “el desarrollo de un proyecto museográfico y su ejecución, según los criterios científicos y técnicos más avanzados”. En cuanto a los tiempos de ejecución, el Convenio se estipula por 1 año, pero con prórroga automática por el mismo tiempo, y determina dos puntos: que “el edificio del casino quedará tal como se encuentra”, ya que el proyecto se limita a la puesta en valor, y que la inauguración del proyecto terminado será el 24 de marzo de 2014, es decir a los 12 meses desde su firma.
Es de destacar que este convenio fue firmado en el año signado por los debates sobre los “asaditos” y los ensayos de murgas que se vienen realizando en el predio, criticados por los organismos de Derechos Humanos del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, que precisamente, no son tenidos en cuenta a la hora de los acuerdos por su posición crítica de los usos de predio, y sin cuyo reclamo probablemente no se hubieran hecho explícitos los acuerdos de preservación del edificio del Casino.

RESPONSABILIDADES Y SECRETOS

En la distribución de acciones de las instituciones firmantes del Convenio se fijó un área de coordinación con un representante por cada parte (Secretaría General, Secretaría de DD.HH. y UNSam) que controla y aprueba el proyecto. Además se creó un Área Ejecutiva comandada por la Secretaría de DD.HH. para seleccionar documentación, coordinar los contenidos y editar los textos, un Equipo Técnico conformado por especialistas de la UNSam para relevar el predio, elaborar el croquis y realizar el anteproyecto (con presupuesto incluido a 2 meses de aprobado el Convenio) y se comprometió a la Secretaría de la Presidencia al aporte de $500 mil a la UNSam para su trabajo.

Resulta sugerente aquí que, además de realizar el aporte financiero, la cartera de Parrilli introdujo una cláusula de confidencialidad hacia los actores involucrados en el proyecto, que invitó a ceder los derechos intelectuales y patrimoniales de la propuesta museográfica a la Nación, y coordinó su ejecución como un secreto de Estado al decir que “las partes se avendrán a las pautas de seguridad y confidencialidad propias de la seguridad presidencial, manteniendo siempre el decoro y la reserva necesarias sobre toda información que por su naturaleza o contenido reviste clasificación de seguridad y llegue a su conocimiento directa o indirectamente con motivo de la ejecución de este convenio dentro del ámbito de la Presidencia de la Nación”.
Esta apelación a una cláusula de confidencialidad, sumada a una solicita renuncia irrevocable a los derechos intelectuales del proyecto de parte de los autores, resulta inaceptable para un proyecto público de interés para toda la sociedad. Más aún teniendo en cuenta que desde la sanción por la Legislatura porteña de la Ley 392 en junio de 2000 (que revocaba la cesión del predio a la Marina) así como desde la firma del Convenio N°8 de 2004, entre Nación y Ciudad, era una voluntad manifiesta del Estado destinar el espacio a un Museo de la Memoria. De hecho, desde el desalojo total del predio en 2007 comenzó a circular en distintos ámbitos privados que contratan obras con el Estado la posibilidad de venderle un proyecto para el Casino de la ESMA. Uno de ellos fue el proyecto del selecto grupo “CCFGM” de 6 arquitectos argentinos que han colocado negocios de restauración en el exterior para la Universidad de Economía de Viena y aquí en el país en el Hotel Mirador del Lago de Calafate, en el edificio Havana de Mar Del Plata y dos años consecutivos en el Museo del Bicentenario. En 2011 este grupo logró el segundo premio en un concurso para el Museo del Casino (dicho sea de paso, menos tecnológico y más realista que el oficial), lo que demuestra que los pulpos privados de la construcción estuvieron siempre al tanto de los posibles negocios con los destinos del predio, cubiertos ahora con un manto de secreto de Estado por Parrilli. Esto contrasta con la publicitada erogación de recursos que la Secretaría de la Presidencia realiza sobre otros proyectos faraónicos y que detalla en su página web. Allí, entre la publicidad de los pliegos y bases para contratación de obras de los últimos 5 años, predominan, en un 80 % de los aportes para distintos caprichos del parque temático interactivo de Tecnópolis y de la Unidad Ejecutora del Bicentenario, en los que llevan gastaos más de 200 millones de pesos.
Evidentemente, al “decoro” y la “reserva” que Parrilli reclama en la ejecución del proyecto para la ESMA, escapan los asaditos y las murgas que los organismos oficialistas vienen realizando en el predio con el aval político desde la Presidenta hacia abajo. Esos reclamos son más propios de una “omertá” que privilegia los negocios privados con lo público que de la inocente excusa de la preservación de la Memoria social.

LOS DETALLES

Dirigida al obseKuente secretario serrano Fresneda, la propuesta museográfica del legitimado Equipo Técnico se presenta como un plan y diseño conceptual y artístico del directorio del Ente Espacio para la Memoria, lo que concretamente sería responsabilidad de los organismos de Derechos Humanos que gestionan hoy la ESMA y del equipo de trabajo de la UNSam “designado a la Secretaría de DD.HH.”.
El Instituto Espacio para la Memoria administra en la ESMA los edificios del Casino de Oficiales, el edificio Central, el Pabellón Coy, la Enfermería, el Taller de Automotores y la Imprenta, es decir los espacios donde hubo detenidos en distintos momentos. El resto se reparte entre las dos líneas de Madres, Abuelas, Familiares, Hijos, la Unesco, Canal Encuentro y el grupo de Jozami.
El Equipo Técnico está integrado por los directores Valeria Barbuto (CELS) y Graciela Lois (Familiares), los representantes de la Secretaría de Derechos Humanos Paula Maroni, Agustín Di Toffino (integrantes de HIJOS Capital y Córdoba respectivamente) y Ludmila Catela, y los curadores Alejandra Naftal, Hernán Bisman, Carlos Campos y Roberto Busnelli. En Abril de 2013 entregaron un informe de 60 páginas que, con más imagen que texto, se exhibe como el avance del trabajo entre enero y abril de 2013, esto es, hasta la firma del Convenio. Entre las definiciones más importantes, se puede leer que “esta propuesta es posible ahora porque hay Justicia. Se están llevando a cabo los juicios”, y porque “ha transcurrido el tiempo necesario que permite conjugar la articulación necesaria entre memoria e historia”.
A partir de allí, 4 apartados desarrollan los conceptos y dispositivos básicos que se pretenden ejecutar con el proyecto. El concepto ideológico la define como una “propuesta abierta y prolongada en el tiempo” y apela a los ejes de consenso e institucionalización de la propuesta. En cuanto a la interpelación a los visitantes, propone que “el cómodo se sienta incómodo y el incómodo se sienta cómodo”, algo así como sacudir al indiferente y contener al sensible. Respecto a las vivencias que la propuesta pueda generar, se plantea evitar el extrañamiento y generar salidas al trauma para promover la identificación y la reflexión.
A su vez, el concepto museográfico define claramente las consignas de “No debemos intervenir ni alterar constructivamente el edificio; ni reconstruir herramientas de las prácticas genocida”, y postula realizar sólo “obras de detenimiento del deterioro, preservación y necesidades de funcionamiento”.
La insistencia en este punto ofrece una imagen: “podríamos pensar que es una muestra museográfica que se desenchufa: se recogen los elementos expuestos y el edificio queda vacío tal cual lo encontramos”. De manera que como “recibimos un edificio vacío”, la “reconstrucción sólo podemos hacerla a través de los testimonios de las personas que pasaron por allí”. Este punto destaca también que la propuesta se hace cargo de la totalidad del edificio, es decir los 5.200 m2 del Casino de Oficiales, al que se concibe como testimonio y prueba judicial, y que lo que se hará será resignificar “en una narración sostenida por un sistema de dispositivos museográficos esta maquinaria de la muerte”. Estos dispositivos son concebidos como estaciones que organizan el recorrido en dos tipos de intervenciones: tradicionales o historiográficas (paneles, gráficas, fotografías, audiovisuales, objetos, documentos, noticias, ilustraciones, etc.) con la información sobre el lugar, su funcionamiento y las personas que pasaron por allí, e intervenciones vivenciales que apelen a las sensaciones, emociones, vivencias, experiencias, desplegadas desde dispositivos museográficos contemporáneos de última tecnología (mapping, hologramas, iluminación, sonidos, temperaturas, etc.) para, según se dice, “transmitir y aproximar ‘la vida’, tanto en sus aspectos más aberrantes de la dinámica de la represión ilegal como en los aspectos de resistencia de los compañeros allí detenidos”.

LOS FETICHES

Toda esta batería de definiciones formales resultan muy correctas a la hora de la discusión museográfica, pero cuando nos adentramos en la ejecución material de lo que es el proyecto museográfico quedan relegadas a letra muerta. El tramo de ejecución del proyecto cuenta con 16 ítems sobre igual número de espacios del edificio del Casino y una descripción de los dispositivos a instalar en cada estación.
En el Hall de acceso y Hall central se proponen paneles de vidrio pivotantes con explicaciones “del porqué del museo, la voluntad política que lo posibilita y una introducción a la historia del sitio”. Para la Planta baja (ex comedor del Casino) se estipula una muestra vivencial con la historia del edificio y el mapa de las estaciones a recorrer. Aquí se incluye la realización de un mapping al piso en escala real, proyectando el diagrama de “algunos espacios que convivieron simultáneamente en el Casino mientras funcionó como CCD. Así, el visitante podrá contrastar el tamaño de una ‘cucha' donde los detenidos eran confinados a vivir meses de su vida contra la dimensión de la oficina de Acosta, el dormitorio de los oficiales o la habitación en suite de Chamorro”. Según dice el proyecto “esa comparación vivencial de fácil comprensión de un espacio, dará una idea cabal de la magnitud del hacinamiento y deshumanización”. El Segundo ex comedor será transformado en una “Mediateca” que contará con una mesa con 12 LCD de pantalla táctil donde “los visitantes puedan interactuar, organizar su visita o acceder a toda la información que este museo contendrá o producirá acerca de lo que aconteció”.
Y desde aquí se direcciona el recorrido directamente de Planta Baja hacia el Tercer Piso del Casino, a través de la Escalera que conserva las marcas de los grilletes de los detenidos que allí transitaron. Entonces se esgrime la idea de “destacar esas marcas mediante gráfica y un juego complejo de luces dirigidas”. Ya en Tercer Piso, para el espacio que ocupó el sector denominado “Capucha” (principal lugar de reclusión de detenidos) se maneja la idea de utilizar el recorrido del pasillo de Capucha al Pañol como un espacio de tránsito a través de una tarima de madera sin intervención u ocupación espacial (de ida y vuelta), donde se harán zonas de descansos para observación de los tabiques-celdas en reuniones explicativas con despliegue de información gráfica. Aquí se estipula un “acondicionamiento térmico” y un “sistema automático de oscurecimiento de ventanas” que propicia un juego de luces “que cíclicamente permita la doble lectura de luz artificial-horror / luz natural-esperanza”.
Continuando el recorrido siempre en el Tercer Piso, el espacio que fue “Capuchita”
(ex tanque de agua, 2 salas de tortura y espacio de encierro similar a “Capucha” coordinado por Inteligencia Naval) será invasivamente intervenido con luces y sonido: como allí se combinaba el sonido de la tortura con el del agua llenando el tanque y los ruidos de la calle, se piensa “mantener este lugar vacío, en absoluta penumbra, sólo interrumpida por la luz rasante proyectada desde el piso inferior sobre la pared del tanque”. Además, “dos luces concentradas cortarán la oscuridad iluminando las dos grafías trazadas por los compañeros durante su cautiverio”. Y por si fuera poco, completarlo amplificando “mediante micrófonos en el exterior del edificio los sonidos del tránsito de la Avenida Libertador, del tren cercano y de los jóvenes en los patios de la escuela Raggio”.
También en el Tercer Piso, el lugar de la Maternidad Clandestina será intervenido desde un indolente juego conceptual: se argumenta que teniendo en cuenta que “'dar a luz' es uno de los momentos más importantes de cualquier mujer, está aquí contextualizado con la circunstancia de deshumanización que significó la dinámica represiva y la entrega de bebés”. Según el proyecto habrá “una cegadora luz de quirófano acompañada por el testimonio sonoro de algunas sobrevivientes”. En cuanto al Pañol (depósito de objetos robados en los operativos) se prevé utilizar una técnica de lleno total donde “cada uno de los espacios delimitados por las cabreadas del Pañol será ocupado completamente por grandes paquetes. Se trata de estructuras neumáticas transparentes con una cara interior translúcida: son objetos construidos con aire que ocupan prácticamente todo el espacio y dejan liberada sólo la tarima para el tránsito”. Aquí la intervención comienza a tomar ribetes de exuberancia tecnológica ya que se formula proyectar con cañón de video “sobre la superficie interior translúcida de los paquetes, imágenes de época de los objetos robados por los grupos de tareas a los detenidos”. Para la “Pecera” (lugar de trabajo esclavo y parodia de redacción periodística) se disponen 4 cubos de vidrio iluminados con documentos allí producidos, una fila de sillas ancladas a la tarima de tránsito donde “el público podrá interactuar sentándose en ellas o apoyándose en sus respaldos a descansar o a reflexionar acerca de lo experimentado” y una ambientación con sonidos de máquinas de escribir y télex.
De allí, la escalera del Tercer Piso a Planta Baja, denominada “Escalera a los Jorges” (en relación a Acosta, Vildoza y Rádice) será habilitada en su estado actual, para llevar al público a las habitaciones de los oficiales del Primer y Segundo Piso, que serán convertidas en salas de muestras. Nuevamente en Planta Baja, las oficinas de estos oficiales se transformarán en una nueva estación de muestras con paneles en las paredes y el techo del pasillo de acceso, que limitará el acceso a las oficinas, utilizadas por agentes de Inteligencia, Comunicaciones, Laboratorio y Documentación y que también continúan siendo prueba judicial.
En paralelo a ello se comienzan a desplegar las propuestas más polémicas de la iniciativa, como la intervención de la casa que el director de la ESMA, el genocida contraalmirante Rubén Chamorro, habitaba en el predio con su familia, con una apuesta de las más extravagantes del proyecto: “recrear un ámbito cotidiano y doméstico inaudito dentro de este contexto” colocando “mobiliario de época en la disposición que suponemos hubiera tenido, pero invertido y sostenido desde el techo” que apelaría a la ocurrente metáfora de "el reino del revés”.
Ya a este punto, el proyecto museográfico comienza a tomar un peligroso vuelo propio que se ve en las dos opciones para reacondicionar el salón llamado “El Dorado” (antiguo salón de ceremonial que utilizaban oficiales de Inteligencia y Operaciones). La apuesta más sobria es “Dueños de la vida y la muerte” que prevé un grupo de escritorios con pantalla táctil con información sobre los juicios a los represores de ESMA y la policíaca idea de poner archiveros con fichas de los desaparecidos. Pero el cúlmine del disparate y la obsecuencia política está en la otra propuesta, llamada “De cuadros Bajados” en clara alusión a uno de los pingües caballos de batalla del discurso kirchnerista en Derechos Humanos. Se trata de una estación de muestra con información de los usos de “El Dorado” en dictadura, acompañada de una acción de 30 cuadros vacíos ubicados en el piso sobre los que se proyecta la imagen de los genocidas y “su estado procesal” donde “la
fotografía en uniforme de cada uno de los marinos será reemplazada por su foto durante los juicios”. Para mayor asombro, se informa que “la imagen de los genocidas enjuiciados será barrida por las fotografías de las caras, nombres, profesiones, año de nacimiento y de detención o desaparición de los compañeros detenidos desaparecidos en la ESMA que ocuparán completamente el perímetro de toda la sala, convirtiendo lo que era penumbra en luz y victoria”. Eso sí, el pastiche se completa con la proyección “sobre el piso de madera de las palabras Memoria, Verdad y Justicia” y con “el video en 360 grados del día de la recuperación de la ESMA el 24 de marzo de 2004”.
Y lo que hasta el momento podía perecer un desliz de exageración estética, se reafirma como la dinámica misma del proyecto cuando se observa la propuesta para uno de los sectores clave del edificio, el “Sector 4” o “Sótano” ubicado en el subsuelo, que era el espacio de tortura al ingreso de los detenidos a la vez que la última instancia de permanencia antes de los “traslados”. Si bien se enuncia reconocer que es “un sitio con enorme carga semántica” y se insiste con “no reconstruir ni recrear el horror”, se proyecta la construcción de una fuente de 2 piedras al centro del salón: una de descarga en el piso con las inscripciones de los desaparecidos encontradas en el edificio grabadas en la piedra y haciendo las veces de receptora del agua, otra en lo alto desde cuyas perforaciones brotará el agua y en el medio de ellas las fotografías reveladas por Víctor Basterra en escala natural. Según se informa, “estas fotografías serigrafiadas sobre vidrios recibirán desde 5.000 poros perforados en la piedra superior 5.000 gotas de lluvia” que lavan el agua “a través del horadado de la piedra inferior y es recogida por las grafías de la base” y vuelve a subir. La alocada idea de la circulación de agua en el lugar es justificada como un “ciclo que simboliza la fertilidad y la vida”.
Luego de este delirio, los proyectos de un cubo de vidrio al final de la Escalera que se usaba para sacar a los detenidos a los vuelos (como falsa salida al playón) y de un techo de vidrio en el Playón con los nombres de los desparecidos y bancos grabados con los “hitos de la lucha por los derechos humanos desde 1983 hasta el presente” resultan casi nada.

ALGUNAS PREGUNTAS

Al cierre de esta nota nos enteramos de una nueva opereta kirchnerista para realizar el proyecto de museo como sea, quitando del medio no ya la crítica de los organismos independientes, sino para cercenar el espacio de opinión de los acólitos o del “apoyo crítico”. Se trata del rumor de un acuerdo entre el Gobierno de la Ciudad y Nación para traspasar el control de los ex centros de detención de la ciudad de Buenos Aires (no sólo la ESMA sino también Virrey Cevallos, Olimpo, Club Atlético y Automotores Orletti) al orden total y discrecional de la gestión nacional. Ello implicaría la disolución del Instituto Espacio para la Memoria (IEM) como tal, para dar paso al total dominio del predio de parte de la gestión ejecutiva nacional. Sabemos también del comunicado público de preocupación y una carta del directorio del IEM al juez Torres, que instruye los (a su criterio) distintos tramos para un mismo lugar de extermino, de la causa ESMA, y que pide garantizar la intangibilidad del edifico del Casino. También sabemos de supuestas modificaciones del proyecto oficial para el Casino a terrenos menos surreales, con la quita de la fuente del Sótano entre otros cambios, lo que de todas maneras no frenó una medida judicial de amparo para detener innovaciones sobre el predio presentada por los organismos del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia.
Nada de ello elude ni hace menos oportunas, sin embargo, algunas preguntas que surgen a partir del análisis concienzudo del proyecto de la ambición oficial sobre el predio de la ESMA.
¿Que pasa si algún nacido durante el cautiverio de sus padres en la ESMA recupera la identidad cuando el circo ya se concretó? ¿O algún familiar de algún secuestrado, que todavía los hay y no han podido acercarse a ese lugar, quiere conocerlo tal cual era? ¿No tiene derecho a encontrarse con la ESMA como estaba en 2004?
¿Qué significa esta saturación a lleno del vacío que representa la ausencia irreparable de los desaparecidos con objetos tecnológicos de presencia desafiante? ¿De qué remota legitimidad académica nacen estos proyectos de relaciones fantasmagóricas entre la exhibición en museo de lo público y el respeto al dolor de lo privado? ¿Qué se busca representar con este 'quid pro quo' de relaciones propias de cosas entre la memoria de las personas y relaciones sociales mediadas por las cosas?
Para entrarle a estos cuestionamientos habrá que adentrarse en procesos bien profundos, aunque no siempre visitados. En el tomo I de “El Capital” Carlos Marx desarrolla su propia teoría del Valor en economía política, y describe la índole social del trabajo humano que produce mercancías. En el punto 4, “El Carácter fetichista de la mercancía y su secreto”, afirma que a partir de la acumulación originaria y el intercambio generalizado de mercancías en el mundo industrial, las condiciones de vida expropiadas a las masas populares se autonomizan, cobrando vida propia como si fueran personas. Entonces, la inversión fetichista consiste en que las cosas se personifican y los seres humanos, arrodillados ante ellas, se cosifican.
Puesto a analizar esta interesante idea en contraste a las que hoy predominan en filosofía y en ciencias sociales, en su texto “La herencia del fetichismo y el desafío de la hegemonía en tiempos de rebelión” Néstor Kohan afirma que varias tradiciones académicas recientes, como el post-modernismo y el post-estructuralismo, han puesto en duda la misma existencia de sujetos autónomos, es decir de aquellos que justamente pierden su autonomía en el proceso explicado por Marx como fetichismo. Estas posiciones, que pulverizan al sujeto, han atribuido el rango universal a realidades sociales puntuales y han hecho proliferar los discursos políticos fragmentados, porque analizan los procesos sociales al margen de la historia y de la política.
¿Pero qué tiene que ver esto con las políticas de Memoria? Resulta que, si ya no hay sujetos revolucionarios, en este esquema sólo resta lo que Kohan define como “el predominio del espacio aplanado de la imagen por sobre el tiempo profundo de la historia, sobre la cual se estructura la memoria y la identidad individual y colectiva”. Para Kohan este es un esquema donde “con el olvido de la historia y la cancelación de la lucha de clases se anula la identidad del sujeto y se archiva su memoria”, es decir donde “desaparece toda posibilidad de crítica y de oposición radical al capitalismo y su vida mediocre, inauténtica, mercantilizada, serializada y cosificada”. La vida social se transforma entonces en una puesta en escena sin profundidad, donde todo es pura imagen y representación.
Y es a partir de esta fragmentación de lo social y pulverización del sujeto que todo reclamo (de Derechos Humanos, de género, ambientalista, de pueblos originarios, etcétera) que no apunta al sistema de conjunto, es perfectamente neutralizable, cooptable, integrable y asimilable en función de la dominación. Así cada movimiento social se mantiene inofensivamente en su parcela, y el movimiento de Derechos Humanos no escapa a este diagnóstico. El sujeto borrado que postuló el marxismo como crítica, y que empuña hoy el postmodernismo para legitimar la cultura homogeneizadora del mercado mundial, atraviesa las definiciones de la museografía orientada a las temáticas de Memoria. El nuevo fetiche (del portugués fetico: “hecho de la mano del hombre”) parece ser el uso de la tecnología para intentar explicar la mecánica de la represión política, el fenómeno de la desaparición forzada de personas y sus consecuencias, como una nueva vuelta de tuerca de este viejo mecanismo. ¿Qué mejor manera sino de transformar lo que nació como impulso de resistencia en algo estanco, funcional al sistema, institucionalizando la derrota de una generación para eternizar las debilidades del movimiento popular?
Por eso, para recuperar al Movimiento de Derechos Humanos como un poderoso puño que golpee al modelo de dominación en el centro de sus contradicciones, para evitar esa cristalización funcional de la derrota, debemos señalar estos desvaríos y dar cuenta de que la ESMA seguirá siendo la ESMA. Ni museo interactivo, ni espacio cultural, ni sitio fetichizado del Terror de Estado.

FINAL...Y DOS CAMINOS

Hace casi 10 años, el 24 de marzo de 2004, estuvimos en el acto que se realizó en la ESMA y por el cual el gobierno ordenaba desalojar el predio para avanzar hacia la realización del museo. Estuvimos porque queríamos que se escuchara nuestra voz. Una voz que, además de repudiar los crímenes del Terrorismo de Estado, de recordar a los 30 mil compañeros y exigir juicio y castigo a todos los represores, hablaba del presente. Hablaba de no pagar la deuda externa con el hambre del pueblo, de no entregar los recursos naturales al saqueo multinacional, de los responsables actuales de la represión a los que luchan, y del gatillo fácil en los barrios. Todo esto fue dicho en las narices del presidente Néstor Kirchner, de su esposa Cristina Fernández, y del jefe de Gobierno Aníbal Ibarra, que tragaban saliva en el escenario. Y ese discurso, leído por una compañera de La Plata nacida en la ESMA, tenía una particularidad, había sido elaborado por las dos regionales más políticas de HIJOS por entonces: Capital Federal y La Plata.
Diez años después, con la política kirchnerista apropiándose las banderas históricas de los organismos de Derechos Humanos, la realidad nos encuentra en veredas opuestas.
La regional H.I.J.O.S. Capital se encuentra exultante disfrutando del galpón de la ESMA que el gobierno les regaló por los servicios prestados a su causa. Recibiendo en el CCD de la base Naval de Mar del Plata a la fragata Libertad que conducía Massera 6 años antes del golpe, realizando asados en el predio aunque lastimen la memoria de los sobrevivientes, promoviendo las murgas en el predio aunque ensordezcan las visitas guiadas y destrozando el ejemplo de lucha de sus padres grabando videos de campaña proselitista en su coto del mayor Centro Clandestino del país.
Desde HIJOS La Plata continuamos el camino de la lucha y la denuncia, con los organismos de DD.HH. Independientes del Estado y junto a los trabajadores. Denunciando los juicios a cuentagotas, la desvirtuación del Banco de Datos Genéticos y la banalización de los espacios de Memoria. Y señalando a los gobiernos que criminalizan la protesta, utilizan la represión como control social y dan continuidad a la extranjerización y el saqueo.
Dos caminos enfrentados y una historia que tarde o temprano nos pedirá rendición de cuentas. A cada cual su juego.

HIJOS LA PLATA
Enero 2013

Imagen: Proyecto Casa de Chamorro

Imagen: Proyecto Fuente Sótano

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