lunes, 26 de marzo de 2012
El golpe militar del 24 de marzo de 1976 y la clase trabajadora.
| Sábado, 24/03/12 | ||
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| "El conflicto entre capital y trabajo se encontraba en el centro de la escena a mediados de los años ’70, y constituyó uno de los principales desafíos que el golpe militar se propuso enfrentar". Aún hoy, 36 años después, existen fuertes debates tanto académicos como políticos sobre el significado y carácter del golpe militar del 24 de marzo de 1976 y la dictadura que éste inauguró. | ![]() | |
| Frente a las perspectivas que privilegian la dimensión política de esta historia, y que entienden al golpe militar exclusivamente en el marco del enfrentamiento entre fuerzas armadas y organizaciones político-militares, consideramos fundamental introducir una mirada de clase que permite iluminar aspectos centrales de esta historia. Esta breve intervención tiene como objetivo sintetizar los hallazgos de algunas investigaciones realizadas desde distintos campos y disciplinas, que en conjunto permiten dar cuenta de las relaciones existentes entre las transformaciones sociales, políticas y económicas en un período que tuvo un impacto clave en la historia argentina de las últimas décadas. Rescataremos entonces aquí algunas líneas que consideramos fundamentales para la discusión histórica y política, que creemos que sería muy rico profundizar. 1. La importancia del conflicto entre capital y trabajo desde fines de los ’60 hasta mediados de los ’70 y sus vinculaciones con las confrontaciones políticas En lo que se refiere al período previo al golpe militar, se produjo una creciente articulación entre las aproximaciones que habían destacado la importancia del proceso de radicalización política y el crecimiento de las organizaciones políticas y político-militares del campo de la izquierda, con aquellas centradas en el conflicto entre capital y trabajo entre fines de los años ’60 y mediados de los años ’70 (1) . En los últimos años hubo un gran número de contribuciones que hicieron aportes importantes para superar la división previa entre estudios políticos y estudios del mundo del trabajo, y comenzaron a explorar la relación estrecha, rica y muchas veces tensa y contradictoria que se fue tejiendo entre militancia política y militancia sindical (2). Algunos de estos trabajos se centraron en el activismo sindical de base, afirmando que las luchas en torno a la organización en el lugar de trabajo fueron un campo de importancia decisiva en el que se tejieron estas vinculaciones. (3) Al mismo tiempo, una cantidad de trabajos se centraron en el momento inmediatamente anterior al golpe, que se caracterizó por una agudización del conflicto sindical, mostrando una creciente actividad de los sectores tanto combativos como ortodoxos del sindicalismo (4). Todos ellos contribuyen a afirmar que el conflicto entre capital y trabajo se encontraba en el centro de la escena a mediados de los años ’70, y que constituyó uno de los principales desafíos que el golpe militar se propuso enfrentar. 2. La significación que tuvo el final de la segunda etapa de la industrialización por sustitución de importaciones (ISI) Existen también contribuciones importantes que permiten apreciar que este auge de la radicalización política y la lucha obrera se produjo en un contexto estructural que sentó ciertas condiciones de posibilidad que fueron aprovechadas por la clase trabajadora. Frente a estudios anteriores, basados en información estadística incompleta, que sostenían que la industrialización había entrado en una fase de estancamiento definitivo en la década del ’60, una serie de trabajos realizados en el campo de la economía demostraron que pueden distinguirse, en la segunda etapa de la ISI, caracterizada por una creciente diversificación e integración de la estructura industrial argentina y que se extendió desde mediados de los años ’50 hasta mediados de los ’70, dos subetapas distintivas (5). Si bien en la totalidad de la segunda ISI las industrias dinámicas fueron la automotriz, la metalúrgica y la química, en un contexto de claro ascenso de la participación del capital extranjero en la economía, hay que distinguir una primera subetapa, extendida entre mediados 1956 y 1963, que se caracterizó por un crecimiento del PBI a una tasa del 2,1% anual y ciclos de corto plazo que implicaron, en sus fases descendentes, caídas del producto en términos absolutos (6). En cambio, en la segunda subetapa desarrollada a partir de 1964, el crecimiento del PBI fue del orden de 5,1% anual hasta 1974. Durante este último período siguieron existiendo ciclos ascendentes y descendentes, aunque éstos ya no involucraron caídas en términos absolutos sino desaceleraciones del crecimiento, luego seguidas por alzas más pronunciadas. Esto sugiere que el modelo sustitutivo, aún con sus limitaciones y problemas, lejos de estar agotado a mediados de los años ’70, había transitado en cambio un período de gran crecimiento y desarrollo durante una década. Esta evolución constituyó un punto de partida para el activismo obrero que tuvo grandes logros. Estudios económicos disponibles proveen un dato clave referido a la distribución funcional del ingreso que refleja el poder de la clase trabajadora: en 1974, los salarios tenían una participación de alrededor de 48 puntos en el ingreso nacional, es decir estaban cerca de igualar el hito histórico de 50 puntos alcanzado durante los dos primeros gobiernos peronistas. Este es otro dato clave para reafirmar el poder de la clase trabajadora que, aún con fuertes diferencias y confrontaciones internas, se hallaba en un gran nivel de organización y movilización a mediados de los años ’70. 3. La estrecha vinculación existente entre políticas económicas, laborales y represivas de la última dictadura militar Desde esta perspectiva y con estos aportes en mente, es posible comprender que el golpe de estado de 1976 intentó no sólo dirimir una confrontación política de las fuerzas armadas contra las organizaciones políticas y político-militares del campo de la izquierda en sentido amplio, sino también poner fin a fuertes conflictos existentes entre las clases que estaban fuertemente vinculados con el proceso de radicalización social acentuado desde fines de los años ’60. Tres líneas de política de la dictadura militar, en el campo económico, laboral y represivo, fueron centrales para reformular la dinámica anterior de relación y conflicto entre las clases (7). Las políticas represivas constituyeron una de las marcas más visibles de la dictadura militar: la instauración del terrorismo de estado, y la aplicación de la desaparición de personas como método privilegiado, además del encarcelamiento, el asesinato y demás formas de persecución a la oposición y de disciplinamiento social son sin dudas las características más resonantes del gobierno que tomó el poder por la fuerza en 1976 (8). Sin embargo, sólo recientemente han tomado mayor visibilidad e importancia las aproximaciones que enfatizaban que esta política represiva no estuvo únicamente dirigida a militantes políticos del campo de la izquierda, sino también a sectores importantes de la clase trabajadora, entre los cuales los delegados, miembros de comisiones internas y activistas de base tuvieron un papel muy importante (9). Al mismo tiempo, estudios recientes destacaron la importancia de examinar las vinculaciones que se establecieron entre fuerzas armadas y elites económicas en la represión a los trabajadores, destacando que tuvieron como objetivo central marcar un punto de inflexión en la historia previa de organización y lucha del movimiento obrero argentino, en particular en la desarrollada en el lugar de trabajo (10). Esta relación entre sectores del capital concentrado y fuerzas militares no se restringió a la política represiva, sino que se plasmó también en la política económica, que marcó un profundo quiebre en la historia de más de cuatro décadas de industrialización desarrollada en el país desde la década del ’30, promoviendo una inédita redistribución del ingreso en contra de los trabajadores, una creciente apertura al mercado internacional, un acelerado crecimiento del endeudamiento externo y una marcada desindustrialización. Un símbolo central de esta relación fue José Alfredo Martínez de Hoz, que pasó de ser Presidente del directorio de la empresa siderúrgica Acindar, en la cual se desarrolló un proceso represivo de inédita magnitud en 1975 que incluyó un campo de detención dentro del predio de la fábrica, a ser Ministro de Economía de la dictadura militar entre 1976 y 1981 (11). La clase trabajadora no sólo sufrió el fuerte embate de las políticas represivas y económicas, sino que además vio dramáticamente reducida su posibilidad de organización y lucha debido a un profundo reordenamiento de la legislación y la práctica de las relaciones laborales, que comenzó por la intervención por parte de personal militar de la CGT y de los gremios más importantes y representativos, e incluyó una batería de legislación que prohibió toda forma de organización en el lugar de trabajo, así como toda forma de movilización en el espacio público. Es importante destacar que a pesar del impacto de esta ofensiva desarrollada en estos tres frentes, distintos sectores de la clase trabajadora consiguieron organizarse y movilizarse durante la dictadura, con demandas económicas y laborales, o con protestas contra la avanzada represiva, lo cual resultó fundamental para mantener ciertos niveles de organización y de lucha que permitieron, en la transición a la democracia, iniciar un proceso de reconstrucción y reorganización obrera (12). 4. Las profundas transformaciones estructurales operadas durante la dictadura y su legado para la historia posterior de la clase trabajadora Frente a interpretaciones que se refieren al “fracaso” de la dictadura militar aduciendo que éste fue finalmente desplazado del poder en 1983, resulta imprescindible recordar que las transformaciones operadas en este período marcaron fuertemente el rumbo de las décadas siguientes de la historia argentina. No sólo las políticas represivas dejaron un legado de terror y disciplinamiento social de gran impacto, al tiempo que los retrocesos en los derechos laborales sólo pudieron ser revertidos parcialmente en un proceso que llevó años, sino que se produjeron en esta etapa cambios en la estructura económica y social que se mantuvieron y profundizaron durante los gobiernos democráticos que siguieron a la dictadura (13). Las políticas que dieron inicio a estos cambios profundos en la economía argentina fueron la Reforma Financiera de 1977, y su confluencia con la apertura económica y la drástica reducción de la protección arancelaria implementada en 1979, las cuales promovieron una transformación en los precios relativos de los sectores económicos en perjuicio del sector industrial. Esto ocasionó un abrupto descenso de la participación del sector industrial en el Producto Bruto Interno, al tiempo que las transferencias al capital concentrado favorecieron una profunda reestructuración del sector, que se concentró de manera inédita (14). Al mismo tiempo, se produjo un dramático incremento de la deuda externa (de alrededor de 8 mil a 140 mil millones de dólares, entre 1976 y 2001) y una transformación de su funcionalidad y objetivo (15). Una ilustración clara y contundente del impacto de estos procesos en la clase trabajadora es la evolución de la participación de los asalariados que llegó a un piso de 22 puntos del PBI en la crisis hiperinflacionaria de 1982 (16). Este cambio del patrón de acumulación de capital, que tuvo lugar en un contexto de cambios profundos en la economía mundial que marcaron el fin del denominado “modelo fordista”, se implementó en el caso argentino con un ritmo especialmente acelerado y abrupto y tuvo un sesgo particularmente excluyente y regresivo que marcó en forma significativa la historia de la clase trabajadora y sus organizaciones en las décadas siguientes. A modo de conclusión: la clase trabajadora y sus desafíos hoy El conjunto de aportes citados (que son sólo algunas de las aproximaciones que proveen claves útiles), nos permite no sólo comprender algunos aspectos importantes de la historia reciente argentina, sino también detectar líneas para la construcción futura. El gran desafío hoy, a la hora de recordar el golpe de estado, es no sólo discutir en qué medida algunos de estos legados regresivos se encuentran presentes aún en la actualidad, sino también encontrar formas de combatirlos. El fortalecimiento de la clase trabajadora y sus organizaciones, el apuntalamiento y extensión de mecanismos de representación en los lugares de trabajo y la articulación de los trabajadores con organizaciones políticas representativas parecen, en este sentido, vías fundamentales para revertir definitivamente las herencias de la dictadura y abrir nuevos caminos. Notas: 1. El Cordobazo fue un símbolo de la confluencia de estas luchas, y la bibliografía sobre él es amplia y diversa. Ver entre muchos otros Balvé, Murmis, Marín, Aufang, Balvé, Jacoby, Lucha de Calles, Lucha de Clases. Elementos para su análisis (Córdoba 1971-1969), Buenos Aires, Ediciones RyR, 2006, Beba Balvé y Beatriz Balvé, El 69. Huelga política de masas. Rosariazo, Cordobazo, Rosariazo, Buenos Aires, Ediciones RyR, 2005, Gordillo, Mónica, Córdoba en los 60: la experiencia del sindicalismo combativo, Córdoba, Universidad Nacional de Córdoba, 1996, Nicolás Iñigo Carrera, “Acerca de los sesenta y los setenta” en Anuario IEHS, N° 12, Universidad Nacional del Centro de la Pcia. de Buenos Aires, Tandil, 1997. Ver también sobre la organización obrera en la segunda ISI Daniel James, Resistencia e Integración. El peronismo y la clase trabajadora argentina, 1946-1976, Buenos Aires, Siglo Veintiuno editores, 2005 (primera edición 1990), Alejandro Schneider, Los compañeros. Trabajadores, izquierda y peronismo (1955- 1973), Buenos Aires, Ediciones Imago Mundi, 2006, y artículos de Darío Dawyd, “La ‘huelga santa’ de los petroleros de Ensenada. Petróleo, peronismo y política en el 68 argentino” y Valeria Snitcofsky, “Villas de Buenos Aires y conflictos portuarios bajo el gobierno de Onganía: aportes para un análisis de la articulación entre sindicalismo de base y organización territorial” en Victoria Basualdo (coord.), La clase trabajadora argentina en el siglo XX: experiencias de lucha y organización, Buenos Aires, Cara o Ceca, 2010. 2. Algunos de los estudios sobre la relación entre clase obrera y distintos sectores de la izquierda son Federico Lorenz, Los zapatos de Carlito. Una historia de los trabajadores navales de Tigre en la década del setenta, Buenos Aires, Norma, 2007, Agustín Santella y Andrea Andújar, “El Perón de la fábrica éramos nosotros”. Las luchas metalúrgicas de Villa Constitución. 1970-1976, Buenos Aires, Desde el subte, 2007; Daniel de Santis, La historia del PRT-ERP por sus protagonistas, Buenos Aires, Estación Finlandia, 2010; Pablo Pozzi y Alejandro Schneider. Los setentistas. Izquierda y clase obrera (1969-1976), Buenos Aires: Editorial de la Universidad de Buenos Aires (EUDEBA), 2000, María Cristina Tortti, “Protesta social y "nueva izquierda" en la Argentina del “Gran Acuerdo Nacional”” en Taller, Revista de Sociedad, Cultura y Política vol. 3, no. 6, Buenos Aires: abril 1998; María Cecilia Cangiano, What did it mean to be a revolutionary? Peronism, Clasismo and the steel workers of Villa Constitución. Argentina, 1945-1996, Tesis de doctorado, SUNY Stony Brook. 1996. Uno de los temas que aún requieren una exploración más exhaustiva y sistemática es la relación entre la clase trabajadora y las organizaciones político-militares. 3. Ver por ejemplo Victoria Basualdo, “Los delegados y las comisiones internas en la historia argentina: una mirada de largo plazo, 1943-2007” en Daniel Azpiazu, Martín Schorr y Victoria Basualdo, La industria y el sindicalismo de base en la Argentina, Buenos Aires, Editorial Cara o Ceca, 2010, y Victoria Basualdo, “Labor and structural change: Shop-floor organization and militancy in Argentine industrial factories (1943-1983)”, Tesis de doctorado, Columbia University, 2010. 4. Ver, entre otros, James, Resistencia e Integración; Juan Carlos Torre, Los sindicatos en el gobierno, 1973-1976, CEAL, Buenos Aires, 1983; Elizabeth Jelin, "Conflictos laborales en la Argentina, 1973-1976"; Revista Mexicana de Sociología, año XL, vol. XL, no. 2, abril-junio 1978; Ruth Werner y Facundo Aguirre, Insurgencia obrera en la Argentina. Clasismo, coordinadoras interfabriles y estrategias de la izquierda, 1969-1976, Ediciones IPS, 2007; Héctor Lobbe, La guerrilla fabril. Clase obrera e izquierda en la Coordinadora de Zona Norte del Gran Buenos Aires (1975-1976), Buenos Aires, RyR, 2006; Yolanda Colom y Alicia Salomone, “Las Coordinadoras ínterfabriles de Capital Federal y Gran Buenos Aires”, en Razón y Revolución N° 4, Buenos Aires, 1997; María Celia Cotarelo y Fabián Fernández, “La lucha del movimiento obrero y crisis de la alianza peronista. Argentina, Junio -Julio, 1975 y Marzo 1976, en Anuario PIMSA, Buenos Aires, 1997; María Celia Cotarelo y Fabián Fernández, “La huelga general con movilización de masas” en Anuario PIMSA, Buenos Aires, 1998; y artículos de Florencia Rodríguez, “Estrategias de lucha en industrias dinámicas durante la segunda ISI. Un análisis a partir del estudio de caso de Mercedes Benz Argentina” Federico Lorenz, “‘Por la buena o por la mala.’ Militancia sindical y violencia política entre los trabajadores navales de la zona Norte, 1973-1975”, Belén Zapata, “‘Necesitaban gente que estuviese en el oficio...’ Del olor a plomo, al olor a tinta en los talleres gráficos de La Nueva Provincia (1973-1976)” y Victoria Basualdo, “La organización sindical de base en Acindar Villa Constitución en la segunda ISI: aportes para la comprensión de sus particularidades y significación histórica” en Basualdo (coord.), La clase trabajadora argentina en el siglo XX. 5. Ver Eduardo Basualdo, Estudios de historia económica argentina. Desde mediados del siglo XX a la actualidad, Buenos Aires, Siglo XXI, 2006, Mario Brodersohn “Estrategias de estabilización y expansión en la Argentina, 1959-67” en Aldo Ferrer y otros, Los planes de estabilización en la Argentina, Buenos Aires, Paidós, 1969, y “Política económica de corto plazo, crecimiento e inflación en la Argentina, 1950-1972” en Problemas económicos argentinos, Buenos Aires, Macchi, 1973, y E. Eshag y Rosemary Thorp, “Las políticas económicas ortodoxas de Perón a Guido (1953-1963). Consecuencias económicas y sociales” en Ferrer, Los planes de estabilización, entre otros. 6. Estas crisis externas recurrentes, que habían comenzado en los años finales del peronismo, se debían a un desbalance entre el nivel de importaciones necesario para sostener el desarrollo industrial y las insuficientes exportaciones para financiarlas, en un contexto de baja rentabilidad del sector agropecuario. 7. Algunos de los trabajos que abordan la historia de los trabajadores durante la dictadura son: Victoria Basualdo, con la colaboración de Florencia Rodríguez e Ivonne Barragán, “La clase trabajadora durante la última dictadura militar argentina, 1976-1983. Apuntes para una discusión sobre la “resistencia” obrera,” Dossier disponible en: http://www.comisionporlamemoria.org..., La Plata, Comisión Provincial por la Memoria, 2010; Arturo Fernández, Las prácticas sociales del sindicalismo, Alvaro Abós, Las organizaciones sindicales y el poder militar, Buenos Aires, CEAL, 1984; Pablo Pozzi, Oposición obrera a la dictadura (1976-1982), Buenos Aires, Contrapunto, 1988; Bernardo Gallitelli y Andrés Thompson, “La política laboral en la Argentina del “Proceso”, en Manuel Barrera y Gonzalo Fallabella (comps.), Sindicatos bajo regímenes militares. Argentina, Brasil, Chile. Santiago de Chile, CES-Naciones Unidas, 1990; Ricardo Falcón, “La resistencia obrera a la dictadura militar. Una reescritura de un texto contemporáneo a los acontecimientos” en Hugo Quiroga y César Tcach (comps.), A veinte años del golpe. Con memoria democrática, Rosario, Homo Sapiens Ediciones, 1996; Osvaldo Calello y Daniel Parcero, De Vandor a Ubaldini, Centro Editor de América Latina, 1984; Paul W. Drake, Labor movements and dictatorships. The southern cone in comparative perspective. Baltimore and London, The Johns Hopkins University Press, 1996; Daniel Dicósimo, “Dirigentes sindicales, racionalización y conflictos durante la última dictadura militar”, Revista Entrepasados No. 29, 2006; Ivonne Barragán, “Acción obrera durante la última dictadura militar, la represión en una empresa estatal. Astillero Río Santiago (1974-1984)” en Basualdo (coord.), La clase trabajadora argentina en el siglo XX. 8. Ver entre otros Pilar Calveiro, Poder y desaparición. Los campos de concentración en Argentina, Buenos Aires, Editorial Colihue, 1998. 9. Ver Basualdo, con la colaboración de Florencia Rodríguez e Ivonne Barragán, “La clase trabajadora durante la última dictadura militar argentina” e Inés Izaguirre y Zulema Aristizábal “Las luchas de la clase obrera: alineamientos y desapariciones en la Argentina de los ’70. Una Medición”, en Antognazzi y Ferrer (Comp.), Argentina: raíces históricas del presente, Escuela de Historia, Humanidades y Artes, UNR, 1996, entre otros. 10. Ver Victoria Basualdo, “Complicidad patronal-militar en la última dictadura argentina. Los casos de Acindar, Astarsa, Dálmine Siderca, Ford, Ledesma y Mercedes Benz”, en Suplemento especial de Engranajes a 30 años del golpe militar, FETIA-CTA, marzo de 2006 disponible en: http://www.riehr.com.ar/detalleInv..... 11. Ver Basualdo, “Complicidad patronal-militar”, José Ernesto Schulman, Acindar, una empresa del Proceso, Buenos Aires, Ediciones del PC, 1985; Ernesto Rodríguez, Oscar Videla, María Cecilia Cangiano, Bernardo Gallitelli, Ángel Porcu y Victorio Paulón, El Villazo. La experiencia de una ciudad y su movimiento obrero, Villa Constitución, RHR Libros, 1999; Jorge Winter, La clase trabajadora de Villa Constitución. Subjetividad, estrategias de resistencia y organización sindical, Buenos Aires, Editorial Reunir, 2010. 12. Basualdo, con la colaboración de Florencia Rodríguez e Ivonne Barragán, “La clase trabajadora durante la última dictadura militar argentina.” 13. Un trabajo clásico en este sentido es Aldolfo Canitrot, “La disciplina como objetivo de la política económica. Un ensayo sobre el programa económico del gobierno argentino desde 1976”, en Revista Desarrollo Económico, Vol. XIX Nº 76, 1980. 14. Sobre la política económica de la dictadura y sus impactos estructurales, ver Daniel Azpiazu, Eduardo Basualdo y Miguel Khavisse, El Nuevo Poder Económico en la Argentina de los años 80, Buenos Aires, Legasa, 1986 y Hugo Nochteff, “Reestructuración industrial en la Argentina: Regresión estructural e insuficiencias de los enfoques predominantes” en Revista Desarrollo Económico, Vol. 31, No. 123 (Oct. - Dic., 1991). Específicamente sobre las distintas formas que asumieron las transferencias al capital concentrado, ver Manuel Acevedo, Eduardo Basualdo y Miguel Khavisse, ¿Quién es quién? Los dueños del poder económico (Argentina, 1973-1987), Buenos Aires, Editora/12 y Pensamiento Jurídico, 1990, Daniel Azpiazu y Eduardo Basualdo, Cara y contracara de los grupos económicos, Buenos Aires, Cántaro Editores, 1989. 15. Si durante la sustitución de importaciones la deuda externa había sido aplicada a financiar importaciones imprescindibles para el desarrollo del sector industrial, durante esta etapa, en cambio, puede verse que la magnitud y evolución de la fuga de capitales es equivalente al monto de la deuda externa, llegando en 2001 a 137 mil millones de dólares. Ver Eduardo Basualdo, Acerca de la naturaleza de la deuda externa y la definición de una estrategia política, Buenos Aires, FLACSO/Editorial UNQUI /Página 12, Colección Economía Política Argentina, 2000. 16. Para un análisis exhaustivo de las transformaciones económicas de la etapa ver Eduardo Basualdo, Estudios de historia económica argentina. Para contactarse con la investigadora: basuvic@yahoo.com.ar www.redeco.com.ar Por Victoria Basualdo (FLACSO Argentina-CONICET). | ||
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sábado, 24 de marzo de 2012
ROSARIO: DOCUMENTO PARA EL 24 DE MARZO.
Base militar de EEUU en nuestro Chaco
| Profundizando el modelo para el despojo. En el 2008, el gobierno de los DDHH, firmo la autorización para la instalación de una base militar yanqui en El Chaco, el proyecto se completa con la media sanción de la ley antiterrorista, donde el paquete para desarticular y aplastar las luchas y reclamos populares, quedaría cerrado y listo para su utilización. Obama y Kristina, codo a codo, son bastante más que dos. | ||
Reproducimos. EL HUEVO DE LA SERPIENTE El proyecto político de Kristina, agitando por izquierda la bandera de los derechos humanos del pasado, enajenó el futuro de las nuevas generaciones de jóvenes argentinos autorizando, silenciosamente en el año 2008, la instalación en nuestro país, de la primer base militar de la CUARTA FLOTA de los EEUU (en ese año denunciado por Sergio Soto y Utre Ctera, quienes hoy nada dicen desde sus cargos de funcionarios) y ahora, la media sanción de la nueva ley antiterrorista "sugerida" por el gobierno norteamericano para ser aplicada contra las lucha del pueblo argentino para proteger "legalmente" la libertad de saqueo e intereses de las empresas monopólicas yanquis. El aeropuerto internacional de la ciudad de Resistencia, administrado por el dueño del mayor monopolio que saquea el Chaco, EURNEKIAN, fue el lugar elegido para la instalación de esta base militar de la CUARTA FLOTA DE LOS EEUU, y hoy podemos ver a quinientos metros de la Ruta 11, en el acceso al aeropuerto de Resistencia, una inmensa mole de cemento, un verdadero bunker, con gigantescas antenas satelitales para espiar todos los movimientos de esta parte de América del Sur, controlando y "haciendo estudios" sobre las luchas de nuestro pueblo por mejores condiciones de vida, para "evitar" el terrorismo, recopilando datos sobre nuestras riquezas petroleras y sobre todo la gran cantidad de agua dulce, no contaminada de nuestros grandes rios, lagunas y los acuiferos Guaraní y Toba para ser explotadas por las grandes empresas monopólicas yanquis. Un verdadero nido de serpientes y espias para ser utilizados contra los intereses de nuestra patria.- El agua será en el futuro cercano un negocio más rentable que el petróleo y los yanquis vinieron a tomar posesión de nuestros recursos naturales autorizados por el gobierno de Kristina, de Koqui incluso de Aida, quien agasajó y homenajeó junto a una ONG a los futuros masacradores del pueblo chaqueño los últimos días de septiembre de 2011.- Resulta una burla a la razón y a nuestra inteligencia creer como dice el enuncio oficial que los espías civiles y militares yanquis vienen con fines humanitarios y para evitar catástrofes en la zona. Justamente los que hasta hoy no solucionaron en Georgia luego de más de 10 años el desastre padecido por los negros pobres de EEUU por el huracán Katrina, quieren venir a "salvarnos" a los chaqueños de desastres naturales. Los recursos humanos, los pueblos somos descartables para los yanquis.- Para tener un ejemplo del grado de capacidad de "salvar poblaciones" veamos el curriculum de los jefes de esa Cuarta Flota cuya base fue inaugurada en nuestro aeropuerto: Su primer jefe designado en 2008 fue JOSEP KEMAN, jefe de los Comandos de Elite Navy Seals, preparados para actuar en guerra irregular, operaciones encubiertas, contrainsurgencia y terrorismo, premiado y condecorado por la gran experiencia y actuación "humanitaria" contra los pueblos de Vietnam, Irak, Agfanistan, Pakistan el Golfo Pérsico y Medio Oriente. El Comandante contralmirante Victor G. Guillory, de raza negra, oriundo de Georgia, reemplazó Keman en 2009. Desde el año 1978 se desempeñó al frente de distintas fragatas misilísticas de la SEPTIMA FLOTA con gran participación en bombardeos "humanitarios" durante la guerra del Golfo, Durante esta gira, fue el responsable de las operaciones anfibias conjuntas y combinadas en todo el Pacífico Occidental. Además, se desempeñó como comandante en jefe de las Fuerzas Navales de EE.UU. para el Apoyo a la Fuerza Combinada 535. En enero de 2010 participó al mando de la Cuarta Flota en la ayuda a las víctimas del terremoto de Haiti. Guillory es un graduado de la Universidad de Defensa Nacional (Colegio Industrial de las Fuerzas Armadas) y sus premios y condecoraciones incluyen la Legión de Mérito, la Medalla de Servicio Meritorio de Defensa, dos Medallas de Mérito, la Medalla de Encomio Armada con Estrella de Oro y al Combate "V" y varias medallas de campaña. Él es también un receptor de reconocimiento y medalla 2009 del Ingeniero Negro del Año para el Liderazgo. Actualmente el contralmirante Kurt W. Tidd es el nuevo jefe de la Cuarta Flota Marina de los Estados Unidos . Tidd fue nombrado Director de Política de Capacidades Estratégicas, Dirección de Política de Defensa en julio de 2006. Se unió al personal del Consejo Nacional de Seguridad en marzo de 2005 Director de Asuntos de Estrategia y Defensa en la Dirección de lucha contra el terrorismo. Sus responsabilidades incluyen el desarrollo y la coordinación interinstitucional de políticas en la lucha contra las armas de destrucción masiva, el terrorismo, las amenazas a la seguridad de la aviación internacional y la política de seguridad marítima. Desde enero 2004 hasta marzo de 2005, Tidd participó en la Guerra del Golfo Pérsico en las operaciones de terror como comandante en Oriente Medio y Comandante de la Fuerza de Tareas de la Fuerza 55.- Este breve currículo de estos expertos jefes "humanitarios" de la Cuarta Flota de los EEUU con base en nuestro aeropuerto de la ciudad de Resistencia, autorizados por el gobierno nacional y provincial y que cuenta con el apoyo público de personalidades de nuestra ciudad como Ayala, Alabe, Valdez, Leunda, Moro, Pereyra directivos de la Unión Industrial, etc, nos obliga a tener memoria futura. Cuando este pequeño "huevo humanitario", transparente, cual simpática e inofensiva criatura, rompa la cáscara salga del huevo y se desparrame en nuestra patria sembrando el terror y el genocidio como lo sufren hoy los pueblos de medio oriente. Porque cuando la serpiente salga del huevo y comience a hacer lo suyo, el proceso no parará hasta que la destrucción sea total. Y cuando por fin alguien quiera hacer algo al respecto, ya será demasiado tarde como en la magnífica película de Bergman. Abogado Marcelino O, Leiva DNI 7.623.500 Esquiú 1075 Barranqueras TEXTO PERMANENTE 2 Profundizando el modelo para el despojo Agencia Walsh | ||
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LUCHAR ES UN DERECHO
| Informe sobre la Criminalización de la Protesta y la Represión durante los gobiernos de los Kirchner. A 36 años del golpe genocida y a días del próximo 24 de marzo, Organismos de Derechos Humanos nucleados en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia presentaron un informe sobre la Criminalización de la Protesta y la represión durante los gobiernos de los Kirchner. En el informe se proporcionaron datos estadísticos de los más de 4000 criminalizados por luchar, se describió la progresión de esta metodología represiva entre los años 2001 y 2012, y se brindó información sobre los conflictos y reclamos judicializados. También se presentó un informe con los nombres de los más de 70 asesinados por luchar y organizarse en el mismo período. INFORME SOBRE LA CRIMINALIZACIÓN DE LA PROTESTA Desde el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia siempre hemos sostenido la lucha contra la impunidad de ayer y de hoy, y contra el avasallamiento de los derechos básicos y por eso venimos realizando una intensa campaña contra la criminalización de la protesta y la persecución y asesinatos de luchadores populares. Entendemos que es fundamental insistir en la defensa y reivindicar el legítimo derecho a la protesta, ya que es la base para la preservación de todos los demás derechos. Si este derecho nos falta, todos los demás derechos están en riesgo. El informe fue realizado por la Asociación de Ex-Detenidos Desaparecidos – AEDD; la Asociación de Profesionales en Lucha – APEL; el Centro de Abogados por los Derechos Humanos –CADHU; el Centro de Profesionales por los Derechos Humanos – CEPRODH; la Coordinadora Antirrepresiva por los Derechos del Pueblo – CADEP; la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional – CORREPI; y Liberpueblo. El informe: Abarca el período 2001-2012 Sintetiza los primeros resultados de la investigación que estamos realizando desde principios del año 2011, y refleja la sistematización de datos sobre un total de 2268 compañeros criminalizados. La base de datos se encuentra en permanente proceso de registro de nuevos datos y será actualizado periódicamente para su consulta. Está organizado en las siguientes partes: -Presentación de la situación de criminalización y represión 2001-2012 -Presentación de la metodología de trabajo para la recopilación y registro de casos. -Informe estadístico de casos criminalizados registrados -Identificación de tipos penales utilizados para la criminalización de la protesta -Registro de las organizaciones criminalizadas en distintos lugares del país -Anexo con listado de víctimas de la represión estatal y paraestatal a la protesta y la organización popular entre los años 2001-2012 -Detalle de las fuentes de información utilizadas para el relevamiento de los casos -Listado de materiales bibliográficos, investigaciones e informes consultados para la realización del informe RESULTADOS ESTADÍSTICOS TOTAL DE CRIMINALIZADOS REGISTRADOS: 2268 · Porcentaje de criminalizados por año – 2001-2012 Sobre un total de 2198 casos que cuentan con fecha de judicialización se puede observar un incremento de esta medida represiva a partir del año 2003, siendo el pico más alto registrado en los años 2009 y 2010 ascendiendo al 47,1% del total de los casos en esos dos años. · Porcentaje de criminalizados por sector de pertenencia – 2001-2012 Sobre un total de 2238 casos que cuentan con identificación de sector criminalizado se observa que los sectores a los que ha apuntado con más fuerza esta política de criminalización son el sector sindical (31,6%) y el sector pueblos originarios (31,4%), que suman el 63% del total de casos registrados. · Porcentaje de criminalizados por tipo de conflicto – 2001-2012 Sobre un total de 2256 casos que cuentan con identificación de conflicto criminalizado se observa que los conflictos que involucran los derechos y reclamos por tierra y vivienda ascienden a un 32,3%, y los conflictos que involucran los derechos y reclamos de los trabajadores suman un 31,7%. En coincidencia con los datos reflejados en el punto anterior, queda evidenciado que estos conflictos que expresan la lucha por los derechos más elementales son aquellos a los que el Gobierno no ha dado respuesta en todos estos años, y sobre los que ha descargado con mayor crudeza su política de persecución y criminalización. · Porcentaje de criminalizados por provincia – 2001-2012 Sobre un total de 2221 casos que cuentan con datos específicos sobre el lugar donde se desarrolló el conflicto se observa la aplicación de esta política en 19 de las 24 provincias de nuestro país. La Provincia y la Ciudad de Buenos Aires concentran el 48% de los casos registrados, y las continúan en porcentajes las provincias de Río Negro con el 23,4%, Neuquén con el 5,8%, Santa Cruz con el 5,4% y Tucumán con el 4,3%. ORGANIZACIONES CRIMINALIZADAS Son 167 las organizaciones, comunidades y grupos de pertenencia que se relevaron como criminalizados hasta la fecha para este informe. ANEXO VÍCTIMAS DE LA REPRESIÓN ESTATAL Y PARAESTATAL A LA PROTESTA Y LA ORGANIZACIÓN POPULAR, COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS ASESINADOS ENTRE 2001 Y 2012 Se registraron en este informe 72 compañeros y compañeras víctimas de crímenes cometidos por el Estado o con su complicidad entre los años 2001 y 2012. Año Víctimas 2001 40: CARLOS SANTILLÁN, JOSÉ OSCAR BARRIOS, GRACIELA ACOSTA, CARLOS “PETETE” ALMIRÓN, RICARDO ÁLVAREZ VILLALBA, RAMÓN ALBERTO ARAPI, RUBÉN AREDES, ELVIRA AVACA, DIEGO ÁVILA, GUSTAVO ARIEL BENEDETTO, WALTER CAMPOS, JORGE CÁRDENAS, JUAN DELGADO, VÍCTOR ARIEL ENRÍQUEZ, LUIS ALBERTO FERNÁNDEZ, SERGIO MIGUEL FERREIRA, JULIO HERNÁN FLORES, YANINA GARCÍA, ROBERTO AGUSTÍN GRAMAJO, PABLO MARCELO GUÍAS, ROMINA ITURAIN, DIEGO LAMAGNA, CRISTIAN LEGEMBRE, CLAUDIO “POCHO” LEPRATTI, ALBERTO MÁRQUEZ, DAVID ERNESTO MORENO, MIGUEL PACINI, ROSA ELOÍSA PANIAGUA, SERGIO PEDERNERA, RUBÉN PEREYRA, DAMIÁN VICENTE RAMÍREZ, SANDRA RÍOS. GASTÓN MARCELO RIVA, JOSÉ DANIEL RODRÍGUEZ, MARIELA ROSALES, ARIEL MAXIMILIANO SALAS, CARLOS MANUEL SPINELLI, JUAN ALBERTO TORRES, JOSÉ VEGA, RICARDO VILLALBA. 2002 3: JAVIER BARRIONUEVO, MAXIMILIANO KOSTEKI, DARÍO SANTILLÁN. 2003 2: CRISTIAN IBÁÑEZ, LUIS MARCELO CUELLAR. 2004 3: SANDRA CABRERA, MARTIN “OSO” CISNEROS, ESTEBAN “CHIROLITA” ARMELLA. 2006 1: JORGE JULIO LÓPEZ DESAPARECIDO 2007 1: CARLOS FUENTEALBA 2008 2: LÁZARO DUARTE, JUAN CARLOS ERAZO. 2009 1: JAVIER CHOCOBAR. 2010 10: FACUNDO VARGAS, SILVIA SUPPO, NICOLÁS CARRASCO, SERGIO CÁRDENAS, MARIANO FERREYRA, ROBERTO LÓPEZ, MARIO LÓPEZ, BERNARDO SALGUEIRO, ROSMARY CHURA PUÑA, EMILIO CANAVIRI ÁLVAREZ. 2011 5: MÁRTIRES LÓPEZ, ARIEL FARFAN, JUAN JOSÉ VELAZQUEZ, FELIX REYES, CRISTIAN FERREYRA. 2012 4: JEREMÍAS JONATHAN TRASANTE, CLAUDIO DAMIÁN “MONO” SUÁREZ, ADRIÁN LEONEL “PATÓN” RODRÍGUEZ, NOEMÍ CONDORÍ. Estas víctimas se suman a los 1911 casos de muertos por gatillo fácil y torturas durante el período comprendido entre el 25/05/2003 y el 29/02/2012 (Fuente: Correpi) MÁS DE 4000 COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS CRIMINALIZADOS Como se refleja en el informe estadístico en estos primeros resultados de nuestra investigación hemos sistematizado detalladamente los datos relativos a los sectores criminalizados, las fechas de judicialización, los conflictos por los que se está persiguiendo a los luchadores, las organizaciones de pertenencia, y cómo se aplica esta práctica represiva en las provincias, todo ello sobre un total de 2268 compañeros criminalizados. A estos datos sistematizados, debemos tener en cuenta que se suman varios centenares de procesados pertenecientes a la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA). En Neuquén, los estatales comprenden el sector con más encausados con un total de 270 dirigentes y delegados criminalizados, siendo en su mayoría integrantes de los gremios ATEN y ATE. En Río Negro, unos 50 dirigentes sindicales están procesados o imputados en alguna causa producto de acciones gremiales. Por otra parte, según consta en publicaciones del mes de mayo de 2011, los datos suministrados por la conducción de la CTA dan cuenta de que desde 1997 a esa fecha se dictó el sobreseimiento de 1450 militantes que participaron de protestas sociales. Con todos estos registros, el número de compañeros y compañeras judicializados en nuestro país asciende a más de 4000. NUEVA DENUNCIA En la conferencia se denunció que se abrió una acción penal con el número 2569/12 contra militantes y dirigentes sociales y políticos a raíz de las declaraciones de la Ministra Garré que los acusó de extorsionadores el pasado 16 de marzo, luego de una manifestación de trabajadores desocupados del programa Argentina trabaja que reclamaban un aumento salarial y contra el clientelismo. Se anunció una convocatoria para el jueves 29 de marzo a las 11:30 en Comodoro Py para presentar ante el juez Rafecas una delegación en defensa y solidaridad con los compañeros. Contactos de prensa: AEDD: 15-53372868 APEL: 15-56045905 CADEP: 15-54992811 CADHU: 15-50951324 CEPRODH: 15-41702398 CORREPI: 15-44170659 Liberpueblo: 15-69703562 Informe contra la criminalización de la protesta. EMVJ Mazo 2012 | ||
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jueves, 22 de marzo de 2012
Documento 23/03/12. La Plata
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