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jueves, 9 de febrero de 2012

Organizarse y luchar contra el ajuste en curso.

Jueves, 09/02/12
Editorial. La crisis capitalista que, desde hace años, viene expresándose con suma claridad en países como EEUU, España, Grecia…, inevitablemente, también encuentra sus manifestaciones en Argentina, por ser un país capitalista con una economía profundamente extranjerizada.


La fluctuación de la demanda y de los precios de las materias primas que exporta el país, la tendencia al déficit de la balanza comercial, el pago de la deuda externa… son todos elementos que impulsan al gobierno a implementar el actual ajuste, para mantener sus propias cuentas en el mayor orden posible. Así, busca sostenerse a sí mismo y a sus socios capitalistas más allegados. Por eso, la intervención estatal para controlar los vaivenes del dólar o las importaciones. Por eso, el retiro de subsidio directo a los capitalistas dando vía libre a los tarifazos, para que no vean perjudicadas sus ganancias. Por eso, el recorte del gasto público en la nación, las provincias y los municipios.

Las suspensiones y los despidos en fábricas multinacionales como Peugeot y Fiat son manifestaciones bien concretas de la crisis capitalista. La no renovación de contratos y el pase a disponibilidad de los trabajadores estatales en provincias como Río Negro y Chubut, también. En esta categoría se inscribe, por supuesto, la intentona ajustadora en Santa Cruz.

Así, ante los embates de la crisis capitalista, la decisión del gobierno es, en primer lugar, negar deliberadamente la existencia de tal crisis. A diferencia de otros momentos en que los gobiernos reconocían la crisis, aunque parcial y coyunturalmente, y planteaban algunas medidas (Cavallo con el blindaje, Lavagna con el fondo anticíclico…), el gobierno de Cristina Fernández se caracteriza por presentar estas medidas (control del dólar, de las importaciones, retiro de subsidios y hasta los despidos) no como consecuencia de la crisis, sino como profundización de su modelo “nacional y popular”. Dice, por ejemplo, que controla las importaciones para generar las condiciones para un proceso de sustitución de importaciones, cuando en realidad es para evitar el déficit comercial. Dice que retira los subsidios para entregarlo directamente a las personas y no a las empresas, cuando en realidad busca evitar la erosión de su propia caja, mientras avala los aumentos de tarifas. Y lo más indignante, dice que se van a acabar las “avivadas” para despedir a miles de trabajadores del estado. Y así con todo. Es el cinismo en una de sus máximas expresiones.

Y la negación de la crisis y el discurso de la profundización del modelo, acompañado de algunas medidas que pueden generar simpatías en algunos sectores del pueblo, no persigue otro fin que ajustar con el cinturon progresista al pueblo trabajador. Por eso, la importancia de desenmascarar la política del gobierno nacional ante el pueblo trabajador, que cree en sus discursos o que lo apoya por tal o cual medida aislada.

Afrontamos un año donde la inflación, el ajuste, y la lucha por mejores salarios van a ocupar un lugar de importancia en la agenda de la clase trabajadora.
Un primer ejemplo ha sido el de la lucha de Santa Cruz contra el ajuste programado por el gobernador kirchnerista Peralta, que se presenta ante los ojos de toda la sociedad como un modelo de ajuste que poco tienen para envidiarle los ajustes menemistas o delaruistas. Suspensión de paritarias, aumento de la edad jubilatoria y congelamiento de las pensiones. Semejante programa despertó nuevamente la bronca del pueblo trabajador santacruceño que, dando batalla, logró hacer retroceder los planes oficiales.

El pueblo trabajador se aglutinó en la lucha contra el tarifazo de Metrovías, Macri y Cristina Fernández que, aunque dirigida por el sector kirchnerista del sindicato del subte y por eso mismo suspendida, contó con el sostén de las organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles y sociales antigubernamentales, cosechó unas 200.000 firmas, logró la simpatía de una buena parte de la sociedad y marcó un antecedente en la lucha contra los tarifazos por venir.

Ahora, es necesario sacar las debidas conclusiones de estas experiencias e incorporarlas a la experiencia acumulada en la lucha sindical, para hacer frente al ajuste, los tarifazos y para romper el techo salarial que pretenden imponer, conjuntamente, las patronales, el gobierno y la burocracia sindical.


El Revolucionario Nº76 (02/12)

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