Basta de domiciliarias a los genocidas! * SI NO HAY JUSTICIA... HAY ESCRACHE * A dónde vayan los iremos a buscar!

miércoles, 17 de abril de 2013

LA BICICLETA DEL SISTEMA JUDICIAL


A 37 años del golpe genocida, los represores se siguen paseando libremente por las calles con complicidad judicial. La imagen del genocida Magnacco haciendo Shopping en el Patio Bullrich es superada por otro caso de  ribetes surrealistas.
Recientemente el TOF1 de La Plata revocó el arresto domiciliario de un militar imputado en las causas Campo de Mayo y La Cacha luego de comprobar que se paseaba libremente en bicicleta desde el geriátrico donde lo había ubicado generosamente el juez Blanco en la instrucción del expediente por aquel CCD de La Plata. Se trata del militar retirado Carlos del Señor Hidalgo Garzón, ex miembro de una de las patotas del área represiva 113 que actuaban en los CCD del Comando del Primer Cuerpo durante el terrorismo de Estado, y que será juzgado este año junto a otros 15 genocidas en La Plata. El juez federal Carlos Rozansky debió bajar de las hermenéuticas discusiones de la “Justicia Legítima” para enfrentar el mamarracho que sus colegas Blanco-Corazza- and-company realizan con las causas a los genocidas en nuestra ciudad. Lo que Rozansky  destacó en su resolución como “negligencia de parte del Juzgado de Instrucción” es en realidad una desidia que incluye la situación de la mitad de los represores procesados en todo el país.
El genocida Hidalgo Garzón está procesado en causa Cacha desde el 3 de marzo de 2010. El juez Blanco le dictó la preventiva por 127 casos de secuestro y torturas. El 28 de diciembre de 2010, mismo día en que la defensa del genocida lo pidió, Blanco lo mandó a un geriátrico. El 17 de mayo de 2012 (17 meses después y por efecto de la fuga del genocida Wolk) Corazza decidió ponerle Gendarmería a un grupo de genocidas, incluido Hidalgo Garzón.
El 16 de Enero de 2013 Catalina Ovando De Sanctis, una joven apropiada en Campo de Mayo y querellante en el juicio por ese CCD, lo vió andando en bicicleta por la calle, lo denunció a través de Abuelas, y se descubrió que en el geriátrico no había gendarmes, ni policías, ni médicos, ni mucho más que una empleada “colaboradora” en todo el edificio.
El 12 de marzo pasado, Hidalgo Garzón fue condenado a 15 años de cárcel por el TOF 1 de San Martín por la apropiación de Catalina en el juicio Campo de Mayo 3. Pero hasta entonces se pasó la mayor parte del tiempo como procesado con régimen domiciliario de geriátrico abierto y ciclismo. Hasta que la niña que él apropió hace 37 años lo cruzó en uno de sus paseos.
La imagen señala la falta de voluntad con que la Justicia lleva adelante las causas contra los genocidas, y muestra que si no fuera por la atenta tarea de las víctimas, el pretendido proceso de juzgamiento no sería mucho más que otra bicicleteada del sistema Judicial.


HIJOS LA PLATA

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