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lunes, 27 de marzo de 2017

JUICIO POR OMAR CIGARAN - Día 3

En la recta final: La comprometida, el irrelevante y el ilegal

Este miércoles 22 se desarrolló la tercera audiencia del juicio por Omar donde se presentaron solamente tres testigos, que no lo habían hecho anteriormente, y se comunicó que, por licencia del juez Juan Carlos Bruni, la próxima audiencia se convoca para el próximo viernes 31 a las 9hs. a la espera de presentación de testigos y seguidamente la lectura de los alegatos.


La tercera audiencia comenzó con una nueva demora. Por trámites de uno de los jueces, el inicio se retrasó más de una hora y media. La audiencia se realizó en la Sala B, que tiene menos capacidad y ello ocasionó que no pudieran entrar quienes se habían convocado en la puerta de 8 entre 56 y 57. Esto sucedió porque en la Sala A se estaba llevando a cabo la lectura de los alegatos en el juicio contra Luis Raúl Ponce por la desaparición y muerte de Andrés Núñez. Vale decir también, que a muchxs asistentes al juicio por Andrés se le impidió el ingreso aduciendo que ya habían comenzado (antes de horario) la lectura, vulnerando el carácter oral y público del juicio.
Durante toda la mañana la concentración en las puertas del Fuero Penal fue muy nutrida; desde las 10 de la mañana se cortó la calle 8 hasta el final de la audiencia, incluyendo las horas de espera hasta que se produjo la aparición del último testigo, se continuó con radio abierta y Javier Ortega del Colectivo Resistencia Hip Hop cantó rap.


La primera testigo fue la doctora Carola Bianco, directora del Programa de Niñez, Derechos Humanos y Políticas Públicas de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP. La testigo se refirió en primer lugar a su contacto con un grupo de niños y niñas al que mediáticamente se denominó como “la banda de la frazada”. Estxs chicxs permanecían en la Facultad de Humanidades en la que no ocasionaban ningún tipo de problemáticas, hasta que un día, por la rotura de un vidrio, fueron echados por la policía y se trasladaron a dormir en la glorieta de la Plaza San Martín. Allí, el 25 de julio de 2008 lxs pibxs sufrieron represión por parte de policías vestidos de civil.  Posteriormente a este hecho, Bianco presentó un amparo ante el Fuero Contencioso Administrativo, y aclaró que al día de hoy todavía está a la espera en distintas instancias judiciales.
La testigo destacó que el hecho se podría haber evitado si las instituciones hubiesen intervenido correctamente, y aludió a la responsabilidad del Estado.
El testimonio finalizó con un intercambio con el Juez Caputo Tártara que le preguntó si conocía el destino del resto de lxs chicxs de ese grupo, que en este momento deben ser mayores de edad; terminantemente Carola Bianco respondió que “sí” y que “Muchos terminaron como Omar”.
A continuación, declaró el odontólogo de profesión Luis Celso Latorre que relató un hecho delictivo muy anterior al homicidio de Omar. El testigo fue interrogado por el Juez Juan Carlos Bruni acerca de si conocía el hecho de la causa que se estaba juzgando y luego de que respondiera afirmativamente, se le cuestionó sobre la relevancia de su relato, a lo cual respondió que se presentó porque fue notificado el día anterior para brindar testimonio.
Luego, llegó el turno de Diego Besombes quien se identificó como personal policial de Criminalística que es quien convoca a la comisión de peritos. En ese momento realizaba una suplencia. Este testigo fue referido por Marcos Cicalesi en la primera audiencia como Coordinador Pericial a cargo. Besombes llegó al lugar del hecho, y luego se puso en comunicación con la fiscal a cargo, Ana María Medina. Posteriormente ordenó sacar fotografías. Al ser consultado sobre lo sucedido, comenta que le contaron que fue un robo y que un efectivo policial realizó un disparo. Seguidamente le preguntan si conoce la resolución 1390 (que impide que personal policial actúe en hechos que involucran a personal de la misma fuerza) y el testigo contesta que sí la conoce y que, por ese motivo, consulta a la fiscal quien le ordena que investigue de todas formas. Interrogado sobre si era habitual este ilegal proceder, aseguró que sí.
Ante una pregunta de la querella sobre si sabían qué estaban buscando, el testigo declaró que sí, que buscaron un arma intensivamente hasta levantaron la tapa de la alcantarilla, pero no tocaron el cuerpo ni la encontraron. Seguidamente es interrogado por el tiempo que tardó la morguera en llegar y no pudo precisarlo. El juez preguntó si sabía que luego habían encontrado el arma, a lo que contestó que sí, que fue contactado por la morgue; hace contacto con la fiscal quien le relata lo sucedido.
Vale decir que nunca el testigo dio precisiones, ignorando los tiempos de cada hecho, yendo y viniendo de eventos, desconociendo la postura del cuerpo, por sólo nombrar algunos pasajes de su declaración.


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